UNA RÁFAGA LLAMADA FELIPE SANTIAGO (XX)





(Imagen: Grabado de soldado peruano de Caballería, del Escuadrón de Coraceros, armado con sable y lanza del Ejército al mando del presidente del Perú, general don Felipe Santiago Salaverry. "Historia de la República del Perú". Jorge Basadre. 1979)



Por Pedro José Cama


Eran 4 compañías del batallón Cazadores de la Guardia mandadas por el teniente coronel don Alejandro Deustua y del escuadrón Granaderos del Callao y la 2ª a las órdenes del coronel don José Ríos, compuesta de la 6ª Compañía de Cazadores; de la 1ª del 1º de Carabineros y de 50 coraceros al mando del sargento mayor don Antonio Puchi...

Las 2 columnas bajo el comando del coronel Manuel I. Vivanco enfilaron a La Calera siguiendo el río Chili, ruta que sí o sí debía tomar el general orbegosista Anselmo Quirós con sus 700 hombres, para unirse a las fuerzas del presidente boliviano invasor, general Andrés de Santa Cruz.

Mientras, el coronel Ríos tomó por el camino principal del valle de Vítor con el objeto de atacar a Quirós por la retaguardia sorpresivamente, quien acantonaba en Yura.

Era el 25 de enero de 1836.

Al día siguiente de haber salido estas columnas (25 de enero), Vivanco encontró en el camino real un destacamento enemigo, una avanzada. En el acto hizo alto.

Tenía al frente el Chili y tras de él algunas alturas.

Vivanco de Iturralde, como demostraría en los siguientes años de su vida, era militar mediocre y cobarde, mostrando temor de cruzar el Chili a pesar que la avanzada enemiga huyó espantada.

Así que en su parte militar, responsabilizó a un oficial de reconocimiento quien le había informado que Quirós había tomado prisioneros a 400 peruanos de la columna de Ríos (quién aún no aparecía).

Desobediciendo a Felipe Santiago, Vivanco se alejó del punto ordenado para pasar el río un tanto más arriba.

Felipe Santiago, confundido, pensó que Vivanco intentaba escapar de una emboscada enemiga, así que al frente de 12 coraceros y de la 1ª compañía del 1º de Carabineros, pero cuando llegó a las riberas del Chili se vio frente al batallón enemigo, en la otra ribera.

Las tropas de Quirós reconocieron a Felipe Santiago por su capa lacre (rojo bermellón) que usaba, asumió que con él venía el grueso de su ejército, replegándose de inmediato.

Furioso, Felipe Santiago ordenó comunicar en el acto a Vivanco volver a su puesto.

El 26 de enero de 1836 a las 6 am, Vivanco se reunió con Felipe Santiago quien previa recriminación de cuartel, le ordenó cruzar el río y perseguir al enemigo.

Felipe Santiago, con su catalejo, observa desde Challapampa que el enemigo a 6 leguas (30 kms) de distancia, estaba replegándose aprisa ocupando las alturas de la parte Norte de la quebrada de La Calera o Gramadal.

El presidente del Perú indujo que ello era señal que Quirós no confiaba en sus fuerzas frente a las suyas, por lo que decidió atacarlas de inmediato, pero el coronel don Antonio Placencia lo detuvo aconsejándole tener en cuenta 1º lo extenuado de sus tropas, y esperar que arribase la columna del coronel Ríos, para con ello poder atacar de forma implacable por 2 flancos.

Pero aquella maldita falta de juicio que conlleva la juventud, Felipe Santiago no pudo esperar poco más de 1 hora, y al no verse llegar a Ríos, el presidente del Perú ordenó despliegue a 1ª Columna.

Con ese arrebato, Felipe Santiago volvió a confiar al cobarde de Vivanco la 1ª compañía de Carabineros a ocupar la quebrada.

Al observar que Vivanco tardaba una eternidad, destacó al coronel don Agustín Lerzundi quien con la 1ª compañía del batallón Cazadores atacase una de las alturas donde se posicionó una parte del batallón de Quirós.

La caballería enemiga se coloca en orden de combate y Felipe Santiago comisiona al coronel don Pedro Zavala a cargar con el escuadrón Granaderos contra ellos; pero la caballería enemiga se replegó a retaguardia de la reserva de Quirós.

Lerzundi, quien ya había cometido la cobardía de no invadir Oruro, se puso al frente y fue el 1º en ordenar abrir fuego contra el enemigo y desalojarlo de las alturas objetivo.

Zavala con la 4ª compañía de Cazadores compromete batalla en la quebrada misma, con Quirós, por lo que Felipe Santiago encomienda al teniente coronel don Alejandro Deustua al mando de la 2ª compañía apoyar a Zavala penetrando hasta la reserva enemiga.

Fue tan implacable el ataque peruano que 1 compañia con su caballería emprendieron fuga a los primeros disparos.

Sin embargo apareció las tropas de reserva de Quirós empezando una batalla abierta, que hubiera sido una victoria, pero el cobarde de Vivanco aún no aparecía.

El coronel don Pedro Zavala murió en acción; Lerzundi fue herido y debió ser rescatado con una camilla improvisada de fusiles...

En ese momento, Felipe Santiago recibe un correo a caballo, comunicándole que Santa Cruz estaba aproximándose a Arequipa con todo su ejército en pleno de 8 mil soldados, por lo que maldiciendo su suerte debió retornar a Challapampa dejando a Deustua solo y rodeado.

El teniente coronel don Alejandro Deustua viendo a su presidente replegarse, embiste contra el enemigo, logrando romper el cerco, cuando ya se aproximaba a cruzar el Chili, un balazo por la espalda hace explotar su pecho.

Mientras Lerzundi era tomado preso, recién aparece el cobarde de Vivanco para ser tomado prisionero también con toda su compañía.

A diferencia de Vivanco, el coronel don José Ríos, al aparecer atacó con todo junto a su 2ª columna abriéndose campo a la bayoneta y con 50 coraceros a punta heroica de lanzas.

La fuerza del embiste peruano confundió al enemigo, el cual se replegó no pudiendo, como querían, perseguir y capturar a Felipe Santiago.

El Perú perdió 560 héroes ese 26 de enero de 1836 y 400 soldados peruanos a órdenes de Quirós. Aproximadamente mil seres humanos, desorientados en una Patria en formación.

El 29 de enero, el mismo Santa Cruz acampaba en Pocsi, a 24 kms al Noreste de Challapampa, con un ejército de 1,000 hombres.

Felipe Santiago bien pudo haber presentado la rendición, capitular ante la diferencia de 10 contra 4 y poder de fuego de los bolivianos. Pero el presidente del Perú, aquel chiquillo limeño trompeador, comenzó a forjar y tallar el perfil del soldado peruano, quien conoce todos los dolores y batallas, todas las estrategias y derrotas como victorias...

Lo único que desconoce es el rendirse.

(Fuente: "Historia del General Salaverry". Manuel Bilbao. 1853).


Comentarios

Entradas populares