UNA RÁFAGA LLAMADA FELIPE SANTIAGO (XV)



(Imagen: Lienzo al óleo del mariscal boliviano Andrés de Santa Cruz Calahuana. José Gil de Castro. Siglo XIX. Museo Fortaleza Real Felipe del Callao)



Por Pedro José Cama



"El Presidente de Bolivia, general Andrés de Santa Cruz y (el ex presidente del Perú, general Luis José de) Orbegoso y Moncada Galindo, creyendo ser más que menesteroso delegó con fecha 8 de julio de 1835, en manos de Santa Cruz, el omnímodo poder de que se creía investido en lo civil y militar...
"Desde esa fecha, Santa Cruz, puede decirse fue el jefe supremo del Perú en los departamentos que iba conquistando...
"(El ex mandatario peruano, general don Agustín) Gamarra Mesía, al saber que Santa-Cruz había pasado el Desaguadero sin concluir el arreglo pendiente con él, mandó hacerle presente lo extraño que le parecía tal paso; pero Santa-Cruz encubriendo el tratado del 15 de junio le contestó que lo había hecho para salvarle 2 compañías expuestas a caer en manos de Orbegoso...
"Seguían las reconvenciones de uno a otro cuando el coronel (Ángel) Bujanda y al diplomático don Felipe Pardo y Aliaga, llegaron de comisionados de Felipe Santiago para recabar de Gamarra el reconocimiento a la autoridad de Lima; mas aún como este general no tenia una plena prueba de los manejos hostiles del jefe boliviano, retuvo la contestación...
"Un accidente vino a deslindar las cuestiones...
"Estaba Gamarra en el Cuzco cuando llegó al prefecto de ese departamento una orden de Santa-Cruz para se hiciese publicar la convocatoria de Orbegoso a un Congreso.
"Entonces Gamarra vio, que a pesar de tratarse de confederación según lo que acordase un Congreso, se trataba de un acuerdo con Orbegoso y esto le sugirió el convencimiento que él no vendría á quedar de jefe supremo del Estado del Centro...
" Santa-Cruz para calmarle, le previno que su objeto era legalizar su nombramiento y la independencia de los departamentos... Y enseguida, a medida que avanzaba con el ejército boliviano, le mandó pedir un estado de las fuerzas que mandaba...
"A tamaña audacia, Gamarra respondió con un rompimiento.
"Estaba convencido de que se procuraba separarle y que aún realizada la confederación, él no tendría papel público.
"Supo la reunión de las tropas de Orbegoso con las de Bolivia y entonces gritó: ¡Guerra a Bolivia! ¡Nos atacan la Independencia!
"Gamarra reconoció la autoridad de Felipe Santiago, como medida política para acabar con Santa-Cruz primero y luego acabar con Felipe Santiago; de aquí nació el rompimiento con el primero...", detalla la obra del biógrafo del protagonista, el literato chileno don Manuel Bilbao.
Al enterarse Felipe Santiago, a inicios de julio de 1835, que Gamarra había sublevado al Ejército del Sur contra él, emitió un pronunciamiento fiero, violento:
"El Jefe Supremo de la República.
"AL EJERCITO.
"Soldados!
"El desnaturalizado Gamarra, el corruptor de la moral del Ejército, el más cobarde de los soldados, y el más desleal de los hombres, ha disuelto la división Larenas y aprisionado a sus valientes jefes y oficiales valiéndose del único medio que lo elevó en su carrera —la seducción...
"Tamaña perfidia solo cabía en Gamarra que nació malvado y que existe para deshonrar al Perú con sus nefandos crímenes, y despedazarlo con su estólida ambición...
"¡Soldados!
"Tenéis que vengar grandes ultrajes: que redimir a vuestros camaradas, y que librar a los pueblos del Sur de la opresión con que los humilla un vándalo execrable para someterlos a un poder extraño.
"Yo sé que nada es capaz de resistiros, y que esta Patria querida que arrancasteis con vuestro coraje de las garras españolas, será salvada de las redes alevosas que le tiende para esclavizarla el más vil de los malhechores...
"¡Soldados!
"Los pérfidos que le siguen habrán creído que la perspectiva de los peligros bastará para arredraros: sin recordar que vosotros reposáis en los combates y no podéis vivir sino triunfantes.
"Marcharemos a ellos; los despedazaremos y seguiremos en triunfo hasta donde sea necesario.
"La Patria os deberá su salvación, y la historia dirá que a despecho de las traiciones y de los traidores, reconstruyeron el Perú y revindicaron el honor nacional, un puñado de valientes, y vuestro general...".
Felipe Santiago trasladó el cuartel general a Bellavista (Callao) y dispuso la formación de 6 batallones, 5 escuadrones y la correspondiente dotación de artillería.
Pero al joven limeño que no aguantaba bromas, sin irse a las manos, al enterarse de la invasión boliviana, emite otro pronunciamiento el 7 de julio de 1835:
"Considerando:
"I. Que el ejército boliviano violando la fe de los tratados y sin previa declaración de guerra, ha invadido la República.
"II. Que su invasión no solo tiende á intervenir en nuestros negocios domésticos, sino a saciar las antiguas notorias e incansables aspiraciones de un extranjero obstinado en atizar la discordia, y fomentar la sedición para avasallar al Perú, y disponer de él en provecho suyo y de sus cómplices...
"III. Que hallándose amenazada la existencia nacional por los traidores y ávidos aventureros, que acaudillan las fuerzas del conquistador, debe ser preferible la muerte a la esclavitud para los ciudadanos amantes de su libertad, y del honor y de la gloria de su Patria.
"IV. Que no hay regla ni ley que guardar con los pérfidos que despedazan los convenios que ligan a las naciones, y atropellan descaradamente todos sus derechos.
"Decreto;
"Art, 1°.- Se declara la guerra a muerte al ejército boliviano que ha invadido al Perú, y a cuantos le auxilien en la inicua empresa de conquistarlo.
"2. °.- Todo el que matare a un soldado, oficial o jefe del ejército boliviano, será declarado benemérito a la Patria, y exento por 5 años del pago de contribución.
"3.- La misma concesión gozarán los pueblos que priven recursos, hostilicen o destruyan de cualquiera manera al ejército boliviano, y a cuantos le auxilien o sigan.
"4°.- Los daños y perjuicios que sufrieren los individuos o los pueblos que privaren de recursos, hostilicen o destruyan al ejército boliviano, serán indemnizados con las propiedades de los que le auxilien o sigan.
"5°.- Las tropas peruanas que manda D. Agustín Gamarra bajo las órdenes del invasor, serán tratadas del mismo modo que las bolivianas, siempre que a los 40 días de la publicación de este decreto no lo abandonen y se reincorporen en el Ejército Nacional.
"6º.- Los prefectos, sub-prefectos y gobernadores quedan obligados, bajo la más severa responsabilidad, a someter al respectivo tribunal de Acordada a cuantos esparcieren noticias e impresos sediciosos o contribuyeren de cualquier modo, a sostener los planes liberticidas del jefe del ejército boliviano y sus prosélitos.
"Lima, 7 de julio de 1835"...
Con Felipe Santiago no había grises. Era vida o muerte, perdón o puñetazo, rendición o guerra total. No había cabida a aquello que le da al hombre la edad y la experiencia: la precaución, el examen, la observación, la paciencia y la frialdad que te dan esas virtudes, de emprender medidas sabiéndolas de provecho.
Santa Cruz, sabiendo lo irreflexivo y furioso de su único obstáculo para su dominio sobre el Perú, lo provoca ofreciendo 10 mil pesos por la cabeza de Felipe Santiago, el 17 de agosto de 1835.
Días antes, Gamarra acuerda con Felipe Santiago, el 27 de julio de 1835, reconocer aquel la autoridad de éste, pero el reconocimiento público tendría lugar cuando Felipe Santiago hubiese llegado a Andahuaylas, y entonces (Gamarra se obligaba a dejar el mando político y militar que tenía, asegurando la sumisión de todas las autoridades; para cuyo efecto, Gamarra dejaría el territorio de la República'...
Antes, Felipe Santiago sabiendo que el ejército de Santa-Cruz era numeroso y disciplinado; más con las tropas de Orbegoso y que si el enemigo lograba batir los ejércitos del Perú, era el fin de la Nación.
Pero si se conseguía reunir en 1 ejército, el de Lima y el del Sur, el número superaría al de los invasores.
Con arreglo a este plan, Felipe Santiago remite órdenes a Gamarra para que si el enemigo le buscaba, se retirase y que en ningún momento presentase batalla; pues él marchaba pronto para juntos, atacar en masa al ejército boliviano.
Pero el ex presidente Gamarra, empezó a tener escaramuzas con Santa Cruz desde que éste había reunido sus tropas con las de Orbegoso en Vilque (Suroeste de Puno) el 18 de julio de 1835.
Gamarra se acantonó en Huaro (Quispicanchis, Este del Cusco), y al coronel Manuel Lopera con los batallones Defensores, Pichincha, Puno, Paruro, Quispicanchis; del escuadrón 13 de Enero y 2 cañones de campaña, lo emplazó en Urcos (3 kms al Oeste de Huaro).
El 13 de agosto de 1835, Gamarra desobedeciendo a Felipe Santiago, presenta batalla a Santa Cruz al pie de la laguna de Yanacocha, (Urubamba, 64 kms al Noroeste de Urcos), donde a las 3 pm murieron 500 peruanos, y Gamarra debió ordenar retirada.
El ex presidente Gamarra es detenido ni bien llegó a Lima, haciendo retornar de Pisco (Ica) a Felipe Santiago a la Capital, enterado de la derrota de Yanacocha.
Todos en Lima ya veían a Gamarra en el paredón, hasta el mismo ex presidente del Perú le solicitó a Felipe Santiago le diera muerte por su fatídico error.
"Todos quedaron creyendo que Gamarra sería fusilado, pero Felipe Santiago dio la razón de un procedimiento contrario en las siguientes palabras: 'Gamarra', dijo, 'merece la muerte, pero conozco que si el país se pierde, si yo muero, él es el único capaz de emprender la Emancipación del Perú'...", detalla Bilbao.
El 19 de octubre de 1835, el ex presidente Gamarra era desterrado a Costa Rica.


(Fuente: "Historia del General Salaverry". Manuel Bilbao. 1853).


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