EL CAPITÁN DE LO IMPOSIBLE



(Imagen: Capitán de Navío y héroe nacional, don Manuel Antonio Villavicencio Freyre. 1880. Archivo Familiar. Eugenio Courret).


Por Pedro José Cama


Manuel Antonio nació en Lima en junio de 1842, hijo del oficial Manuel Ascencio padre y de doña Juana de Dios, quienes se casaron en la Parroquia de San Marcelo (hoy 3ª cuadra de la avenida Emancipación) en 1835.

El niño aprendió sus primeras letras en el Colegio Peruano Francés, del profesor don René Louvel en la antigua calle de Aumente (hoy 4ª cuadra del jirón Conde de Superunda) .

Tal como ocurrió con los más grandes hombres de su generación, se dedicaron a la carrera de las armas por vocación no sólo para formarse como varones, sino por ese divino don del servicio como el de elegir el sacrificio por algo tan etéreo, indefinido pero tan sagrado como la Patria.

Manuel Antonio postuló e ingresó a la Escuela Naval Militar en la antigua calle Espíritu Santo (hoy 5ª cuadra del jirón Callao) de donde egresó como guardiamarina.

Su primer destaque fue en en el bergantín a vapor “Izcuchaca”, artillado con 1 cañón de 12 libras (5,4 kilos), y máquinas de 80 caballos de fuerza; y de allí pasó a la fragata de guerra “Callao” en abril de 1858, el cual 6 años después quedó inservible.

La "Callao" de 1,6 toneladas, un largo de 62,2 metros y un ancho de 13,1 metros; de hélice; 300 caballos de fuerza y 1 velocidad de 9 nudos (17 kms por hora) a vapor y 14 nudos (26 kms por hora) a vela, llevando a 200 tripulantes, antes de jubilarse y con Manuel Antonio, apoyó al bloqueo de puertos ecuatorianos en el conflicto entre 1859-1860.

Manuel Antonio pasó a servir a la fragata transporte “Arica” en agosto de 1861.

Entre 1865 y 1866 estaba destacado en el transporte “Chalaco” de 90,2 metros de largo y 10,3 metros de ancho, de 999 toneladas y 2 cañones de a 30 libras (14 kilos), cuando participó en la Guerra contra España siendo ascendido en agosto de 1866, a teniente 1º, tras su destacado papel en la victoria y expulsión de la flota española del Perú.

Con ese grado pasa a servir en el flamante monitor “Huáscar”, con aparejo de bergantín; 1,1 mil toneladas; 61 metros de largo y 11 metros de ancho, 2 cañones de 300 libras (136 kilos) adaptados en una torre giratoria o de coles con planchas de fierro de 5 y 1/2 pulgadas y 14 de madera de teca (teak) resistente a los elementos corrosivos del mar; y 2 cañones de a 40 libras (18 kilos) sobre cubierta.

Con su casco de fierro de 3/4 pulgadas blindada con planchas de 4 1/2 al centro y 2 1/2 a los extremos, sobre tablas de teca de 10 pulgadas, que se podía desplegar a 800 caballos de fuerza y a 10-11 millas por hora (18 kms por hora).

Manuel Antonio se puso a las órdenes del capitán de navío y comandante del Huáscar, don Miguel Grau Seminario, hasta 1871.

Ese año, ya como capitán de Corbeta, le dieron la comandancia del vapor transporte “Mayro”, con aparejo de goleta y casco de madera, de 54 metros de largo y 9 metros de ancho, en sus 671 toneladas, y 2 cañones de ánima rayada de a 12 libras (5,4 kilos); 250 caballos de fuerza que le daban sólo una velocidad de 6 millas por hora (10 kms por hora).

En junio de 1876, es ascendido a capitán de Fragata efectivo de la Armada Peruana por el presidente del Perú, don Manuel Pardo y Lavalle.

Ni bien declarada la guerra por Chile contra el Perú en abril de 1879, el presidente general Mariano Ignacio Prado Ochoa, asciende a Manuel Antonio a capitán de Navío, a fines de junio de ese año.

Manuel Antonio fue mantenido en el "Mayro" pues "ases" como Grau y el capitán de Navío don Aurelio García y García estaban a cargo y manteniendo a toda la flota chilena a raya hasta el fatídico 8 de octubre de 1879.

García y García, quien comandaba la corbeta Unión, al por órdenes de amigo y camarada de armas, don Miguel Grau, debió dejar sólo al Huáscar contra toda la flota enemiga en Punta Angamos, pidió se le sometiera a un proceso sumario por su conducta, siendo absuelto.

En ese trance, tras la fuga cobarde del presidente Prado a Europa en diciembre de 1879 y la captura del poder del ex ministro de Hacienda, Nicolás de Piérola, con nimia experiencia militar y que de guerrilla y subversión no pasaba la valla, el Perú iniciaba su naufragio total.

Con las costas peruanas a disposición de la armada chilena, tras la captura del Huáscar e inmolación de Grau, era necesario medidas excepcionales para reforzar los últimos bastiones de las fuerzas terrestres en Tacna y Arica.

Piérola entonces, encomienda a Manuel Antonio una misión a un pelo de ser imposible: romper el bloqueo chileno de Arica (compuesto de 4 buques de guerra) y surtirles a dicha plaza de lo que urgían.

"Para no herir demasiado al público de la Capital (Piérola) que veía dolor siempre creciente el culpable abandono en que se dejaba al Ejército de Tacna, aparentó enviarle en marzo de 1880 otra cosa, por lo menos los urgentes socorros de dinero y con este objeto, mandó salir del puerto del Callao con cargamento secreto que se hizo creer abundante, de todo, al único buque de guerra que todavía le quedaba al Perú: la corbeta Unión, para que descargase allí las misteriosas cajas que con grande aparato habían sido embarcadas en ella...

La corbeta Unión, con aparejo de fragata, tenia casco de madera teca o teak, clavado y forrado en cobre, reforzado hasta la línea de agua con planchas de fierro; 74 metros de largo y 11 metros de ancho; 1,1 mil toneladas; 12 cañones de ánima rayada de a 70 libras (32 kilos) y 1 de a 8 (4 kilos); 450 caballos de fuerza que imprimían una velocidad de máximo 13 millas por hora (21 kms por hora)...

Manuel Antonio no hizo un gesto, ni por asomo se acercó a sus labios una objeción. Un castrense y lacónico "Comprendido, señor presidente" y salió a cumplir prácticamente una misión suicida.

El 12 de marzo de 1880, la corbeta Unión zarpaba del Callao rumbo a Arica, donde llegó un día como mañana 17 de marzo pero de 1880, a las 4 am, tocando fondo en la bahía a las 5 am, sin que el monitor Huáscar (en poder chileno) ni el transporte Matías Cousiño se dieran por enterados, ya que estaban mar adentro.

Al aproximarse ambos buques enemigos a Arica , a las 6 am, vieron que el viejo monitor peruano Manco Cápac cubría a la Unión mientras se desembarcaban "no más que 2 ametralladoras, 1 de las cuales en mal estado; 400 pares de zapatos y una gran cantidad de tela blanca completamente inútil...".

Manuel Antonio apretaba los dientes de impotencia y cólera para con Piérola, quien le engañó haciéndole creer que transportaba material crucial para la defensa de la plaza de Arica.

En dicho trance, el Matías Cousiño había enfilado al Sur para traer al blindado chileno Cochrane y el transporte Amazonas.

Al verlos, el Huáscar abre fuego contra la Unión y el Manco Cápac a una distancia de 4 mil metros, mientras las baterías del Morro de Arica y la Unión respondieron con sólo 4 disparos, y a las 9 am, el Huáscar hacía su 8º cañonazo.

A las 10:20 am, a la misma distancia, el Huáscar repite 3 cañonazos más hasta que el Cochrane le comunica se aproxime. Tras coordinar, una nave se desplegó al Norte de la bahía de Arica y la otra al Sur.

Al mediodía, ahora ambos buques enemigos, vomitan toda su artillería desde ambos flancos, el cual fue contestado por el Manco Cápac, la Unión y las baterías del Morro en un intercambio de fuegos el cual duró 2 horas.

A las 2:30 pm, el Huáscar y el Cochrane se emplazaron en los lugares estratégicos para hacer imposible que Manuel Antonio salga de Arica vivo.

Pero, ambos comandantes chilenos, se reunieron para planificar el que consideraban el estoque en el morro, contra la Unión, pero a las 5:15 pm Manuel Antonio ordena soltar amarras y a una velocidad forzando sus hornos al máximo rumbo al Sur, no al Norte como creían los chilenos.

La Unión velozmente y pegado a la Isla El Alacrán (a 700 metros frente a las costas de Arica), hizo salir desesperados a los oficiales del Huáscar para abordar el Huáscar...pues tenían que virar y perseguir a Manuel Antonio por la dirección que no tenían calculada.

Desde el Morro de Arica, los artilleros y quizás hasta el mismo héroe nacional, el jefe de la plaza, coronel don Francisco Bolognesi Cervantes, daban hurras y vivas al Perú ante la maniobra sorpresiva de Manuel Antonio.

La armada chilena fue dejada en ridículo de nuevo...ya que nunca alcanzaron a la Unión, que acusó 2 cañonazos los cuales mataron al héroe nacional, sargento 2º don Luis Hidalgo.

"La 'Unión' ha burlado la vigilancia de nuestros buques de bloqueo, y ha logrado salir de Arica a la luz del día a la vista de 3 de nuestras naves...La opinión pública ha recibido la noticia con profunda sorpresa...

"Es menester confesar que el chasco es mortificante para nuestro amor propio...", se leía el diario "Las Novedades" de Santiago.

El diario "El Pueblo Chileno" de Antofagasta era más severo: "Que estando en la boca del león, es decir, dentro de Arica, cuya salida guardaban 3 de nuestros buques, haya podido salir libre, a la luz del día, y burlando a sus bloqueadores, esto es inaudito; esto no necesita comentarios; para nosotros la aventura de la 'Unión' es peor que un desastre real y efectivo...".

"Cumple a mi deber, haciendo merecida justicia, recomendar a su excelencia el jefe supremo el decidido empeño y el noble patriotismo de los señores jefes, oficiales de guerra y mayores e ingenieros que se hallaban bajo mis órdenes, para llevar a buen término la difícil comisión con que se nos ha honrado, así como su valeroso comportamiento durante el combate y en las difíciles circunstancias en que ha estado el buque...

"No es menos recomendable el comportamiento de todos los demás individuos de la brava dotación que, llena de entusiasmo y estimulados con el ejemplo de sus superiores, cumplían abnegadamente con sus deberes...

"Debo también hacer presente a usted que los señores jefes de las baterías del Estado Mayor General del Ejército y demás autoridades ofrecieron constantemente los auxilios que el buque necesitaba como también la ambulancia de la Cruz Roja que se hizo cargo, inmediatamente de los heridos, para medicarlos en tierra, después de habérselos hecho las primeras curaciones por los cirujanos del buque....

"Sírvase usted pasar lo expuesto al despacho del benemérito capitán de navío, secretario de Marina, para que llegue a conocimiento del jefe supremo de la República, y séame permitido manifestar mi sentimiento por no haberme sido posible llenar mi cometido a la altura de mi patriotismo...

"Dios guarde a Ud señor comandante general...".

Manuel Antonio retornó al Callao, sin aplausos ni reconocimientos, reparó las averías de su nave, y se colocó a la cabeza de la defensa naval del puerto, hostigando a la armada chilena desde abril de 1880, hasta la caída de Lima en enero de 1881.

La noche del día más horrible de nuestra Historia, del 13 de enero de 1881, Manuel Antonio ordena hundir la corbeta "Unión" ante la inminente invasión chilena de la Capital.

Manuel Antonio fue designado ministro de Guerra en 1883; elegido senador por Áncash en 1884; comandante general de la Armada Peruana y director de la Escuela Naval en 1902.

Se retiró con el rango de vicealmirante el año 1912.

Y así como a los chilenos, nadie se dio cuenta que había abandonado el puerto de la vida aquel marino que sin peros ni dudas, aceptó una misión suicida en nombre de la Patria, el 20 de diciembre de 1925.

Mañana recordemos al vicealmirante don Manuel Antonio Villavicencio Freyre, héroe nacional, al cumplirse 141 años de poner en ridículo a toda una armada enemiga, a riesgo de su propia vida.


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