ABEL-NICOLAS-GEORGES-HENRI




(Imagen: Diario "L'Univers Illustré. Journal Hebdomaire", anunciando la muerte del vicealmirante don Abel-Nicolas-Georges-Henri Bergasse du Petit-Thouars en 1890. Ecole.nav.traditions.free.fr)


 

Por Pedro José Cama

En un final de otoño, heraldo del fin de los grises días gélidos del marzo francés, nacía un día como hoy pero del año 1832, Abel-Nicolas-Georges-Henri en Bordeaux-en-Gâtinais (Loiret, Centro de Francia), huérfano de padres y recibido en el hogar de sus tíos maternos, el vicealmirante don Abel Aubert (sobrino del héroe francés, Aristide Aubert) y doña Albertine Zoé Louise Sidonie.

Los padres de Abel-Nicolas, fueron don Nicolas Bergasee Branche (diputado por Lyon en la 1ª Asamblea Constituyente de la historia durante Revolución Francesa) falleció el mismo 1832 a los 82 años y doña Perpétue Aubert (de fecha de nacimiento y muerte desconocidas)

Debido a este trágico hecho, el destino de Abel-Nicolas cambió los rieles de su destino, al pasar de hijo de un reconocido legislador a estar bajo las alas de una dinastía familiar de hombres de mar.

Así que el inexorable rumbo de su vida fue ingresar en la Marine Impériale (Armada Imperial) el año de 1853, a la edad de 19 años.

Ni bien pisó a una cubierta, fue enviado a su 1ª guerra en Crimea (península al Norte del Mar Negro-Rusia) entre 1853-56 interviniendo como aliado del Imperio Otomano contra el zar Nicolás I.

Abel-Nicolas cayó herido en uno de los combates, lo que le mereció ser condecorado en la condición de chevalier de la Légion d'honneur (Caballero de la Legión de Honor).

En 1868, comandó la corbeta "Dupleix" y tuvo el desagradable papel de representar a Francia durante el "seppuku" (suicidio por honor japonés, donde una persona se abría de un tajo el abdomen con su katana o sable) de 11 samuráis, guerreros o comandos de élite del antiguo Japón, ordenado a aquellos como satisfacción por la masacre de marineros franceses durante el incidente de Sakai (puerto de Osaka), donde los samuráis del daimyo (principado) del clan Tosa no Kuni, atacaron la corbeta francesa, asesinando a 11 jóvenes tripulantes, en marzo de 1868.

En 1870, fue destacado como comandante de una batería (puesto de artillería)flotante en el río Rin, durante la Guerra Franco-Prusiana.

Ascendido a contralmirante, fue enviado a sofocar una alzamiento nativo y completar la anexión de las Islas Marquesas a Francia tras en junio de 1880, el último soberano tahitiano, Pomare V cedió después de 3 años de reinado, los territorios del Protectorado a Francia, a cambio de una renta vitalicia y el mantener sus símbolos reales.

Abel-Nicolas tras pacificar las islas, estableció las Islas Marquesas como Établissements Français de l’Océanie (Establecimientos franceses de Oceanía-EFO), condición que perduró hasta 1946.

Terminada su misión, Abel-Nicolas, veterano de 2 guerras; sobreviviente de un asalto de samuráis y fundador de dominios franceses en Oceanía, a sus 42 años de edad, enrumbaba a su país quizás satisfecho de su carrera militar, siguiendo el legado familiar, sin siquiera cruzársele por la cabeza que aún le tocaba una última y trascendente misión.

Era el 7 de enero de 1881 cuando el navío que comandaba, el "Victorieuse", acorazado de la clase La Galissonnière de corbetas blindadas con casco de madera construido para la Armada francesa durante la década de 1870, con 4 mil toneladas; de 76 metros de largo y 15 de ancho; de 2,2 mil caballos de fuerza que le imprimía unaa velocidad de 12 nudos (22,2 kms por hora); un blindaje de placas de hierro de 150 mm; 12 cañones (6 de 240mm y 6 de 138mm) y 5 ametralladoras (1 de 144mm y 4 de 37mm) y una dotación de torpedos, acoderaba en el Puerto del Callao.

Cabe tratar de concebir la impresión de Abel-Nicolas observar el principal puerto del Pacífico Sur convertido en un caos de miles de personas, bultos, cajas y atados tratando de huir de Lima, cayendo muchos al mar al abarrotar el muelle chalaco.

Fue al acercarse su segundo quien le informó la situación del desembarco chileno el 22 de diciembre de 1880 en Pisco, Paracas, Lurín (artillería) y la caleta de Curayacu (17 kms al Norte de Chilca) de 27 mil soldados para la invasión de la ciudad y que partidas de avanzada ya se hallaban merodeando la pampa de San Juan de Miraflores y Villa de Chorrillos, el día anterior, 6 de enero de 1881, lo que le hizo comprender el trance.

Unas horas después recibe por telégrafo la orden desde París para su inmediato retorno, la cual Abel-Nicolas ignora, para inmediatamente reunirse con el almirante británico Sterling y el comodoro de la Regia Marina (armada italiana), don Giuseppe Palumbo, comandante de la corbeta "Pisani", surta en el Callao, con sus 10 cañones de 120mm de retrocarga (no Soprano, ni Lambrano ni Lembrano en que se estrellan sin cuidado ni profesionalidad, menos intención de investigar más nuestros historiadores).

Los tres mandos europeos organizan la evacuación de mujeres y niños primero de sus colonias, y posteriormente de los nacionales.

En aquellos ajetreos humanitarios se encontraba Abel-Nicolas cuando escucha a lo lejos un sonido familiar: el crepitar de fusilería y bramido de cañones en las pampas de San Juan..era el 13 de enero de 1881, a la que sobrevino el saqueo, matanza de civiles e incendio de los balnearios de Chorrillos y Barranco por parte de las jaurías chilenas.

Los mandos navales extranjeros, viendo el proceder de los invasores, acuerdan acudir donde el dictador del Perú, Nicolás de Piérola, escondido en la casa de verano de su amigo, el banquero alemán y alcalde del pueblo de Miraflores, Guillermo Schell.

Estando Abel-Nicolas en plena conferencia con Piérola el sonido familiar se repitió del crepitar y el bramido, pero a escasos kms de dónde estaban: era el 15 de enero de 1881.

El almirante Sterling ordena a su 2º quien acompañado de 2 oficiales inglés e italiano para que enrumben al campamento del general chileno, Manuel Baquedano González, a solicitarle que detenga ocupación de Lima sin antes recibir a su alcalde, don Rufino Torrico.

El 16 de enero de 1881, Torrico al venir de una Capital tomada por vándalos y criminales locales, se vio forzado a rendir Lima al enemigo, pero condicionado a que garantice la vida y propiedad de sus habitantes.

Una sonrisa depravada se dibujaba en el rostro de Baquedano, cuando respondió con falsa molestia: "Me será difícil, ustedes caballeros saben, controlar a la tropa dispersa"...

Entonces, el general chileno oyó en castellano afrancesado, ronco pero respetuoso:

"En caso, señor general, usted pierda el control de sus soldados dispersos, y en caso éstos violen las leyes de la guerra...nuestros cañones sabrán imponerlas".

Baquedano, pálido, asintió, con un ligero temblor de rodillas, comprometiéndose a la ocupación civilizada de Lima, una práctica inhabitual en ellos.

Para ese momento, a Abel-Nicolas se le habían unido desde Valparaíso, el "Degrés" y "Dayot"; al "Pisani" del comodoro Palumbo, flanqueaban el "Cristóbal Colón" y "Arquímedes" y al "Triumph" de Sterling lo acompañaban el "Shannon" y el "Gannet" en la rada del Callao.

"El almirante Sterling y yo esperábamos producir sobre los chilenos cierta presión sin formular amenazas y creo que hemos estado bien inspirados...

"Lima llegó a ser salvada de la destrucción casi cierta de parte de los chilenos después de 2 batallas perdidas por Piérola", sostuvo años después Abel-Nicolas.

"Estas formales declaraciones indujeron al general Baquedano a prometer, que, en el caso de que sus tropas resultaran completamente victoriosas en Miraflores, la entrada en Lima sería aplazada", ratificaba el 28 de enero de 1881 la embajada italiana.

Abel-Nicolas posteriormente, cooperó con director del Muelle y Dársena del Callao y con el comandante general de Bomberos, de ascendencia francesa, a reclutar y armar una Guardia Urbana para restablecer el orden, para exterminar a los vándalos que se habían adueñado de Lima.

De regreso a su patria, Abel-Nicolas, es ascendido a vicealmirante de la Marine Impériale en 1883 y con ese rango don Abel-Nicolas-Georges-Henri Bergasse du Petit-Thouars, falleció el 4 de mayo de 1890 en la ciudad de Toulon (Provenza-Alpes-Costa Azul).

Lima jamás olvidó lo hecho por Abel-Nicolas.

En agosto de 1890, el Concejo Provincial de Lima, inició una colecta para adquirir un retrato de Abel-Nicolas, que finalmente sirvió para que el gobierno del presidente del Perú, don Augusto B. Leguía Salcedo, decretara erigir un monumento en gratitud al joven marino de Bordeaux-en-Gâtinais.

La alegoría muestra al vicealmirante francés recibiendo la gratitud de la Patria Peruana, a la que también asistió, según el 3er tomo de "El Perú. Historia de la Geografía del Perú", del sabio don Antonio Raimondi, de 1879, en el estudio de la Hidrografía de la Costa Peruana.

"La segunda expedición mucho mas fecunda en resultados para las físicas y naturales al mando del capitán de navío Abel Du Petit y cuyos importantes trabajos fueron publicados en una voluminosa obra dividida en varias partes entre las cuales la dedicada a la Hidrografía contiene interesantes datos sobre la Costa del Perú

"En cuanto a las corrientes que generalmente siguen a lo largo de la Costa hacia el Norte dice que son mas fuertes hacia tierra que en alta mar...

"La comisión científica del capitán Du Petit Thouars se ocupó del estudio del magnetismo terrestre, hizo una serie de observaciones termométricas y barométricas durante su estación en el Callao y en Paita donde permaneció algunos días la fragata 'Venus' hizo solamente observaciones barométricas habiéndose roto el barómetro en el Callao..

"También determinó la posición geográfica del Callao y Paita..."

Es vergonzosa la versión de algunos historiadores chilenos para ofender la memoria de Abel-Nicolas...

"Las acciones diplomáticas y militares que se desarrollaron en previsión de la caída de Lima, han dado base a la historiografía y el folclore peruano para elucubrar sobre una supuesta intervención del almirante francés...para impedir los desmanes de los chilenos...

"Contando con varias naves surtas en el Callao, el marino francés habría exigido a Baquedano que al entrar a Lima las tropas no cometiesen fechorías de ninguna índole; en caso contrario, sus naves procederían a atacar a las chilenas hasta hundirlas...

"Se hace necesario por lo tanto, recorrer con cautela los hechos que precedieron la ocupación de la ciudad virreinal...

"Desde antes de la Batalla de Chorrillos, existía en Lima el mayor temor y confusión respecto de lo que podría ocurrir si los invasores resultasen victoriosos. La alarma se hacía extensiva a los extranjeros y los representantes diplomáticos...

"Apreciar debidamente la situación obliga a conocer lo que pensaban los actores principales y el sentido de su actuación...

"Uno de los personajes más destacados, el almirante inglés Frederick H. Stirling tenía formado un buen juicio sobre el orden y la prudencia del ejército chileno...

"Petit Thouars tenía también una buena opinión: 'Desde el comienzo de las hostilidades -escribía- los chilenos han cometido excesos, pero son comparativamente más disciplinados, sus jefes tienen un deseo incontestable que concuerda con su interés de no suscitar reclamaciones...', malinterpreta el pasado la obra "Chile y Perú: la historia que nos une y nos separa, 1535-1883" de Sergio Villalobos, el año 2004.

Su versión pierde la consistencia de la veracidad, cuando da peso a un concepto de un marino británico, clarísimo agente parcializado con Chile y teniendo como principal beneficiado de la victoria chilena a Londres, que financió a la fuerza militar invasora desde el comienzo.

Y sobre lo escrito por el vicealmirante francés, éste deja claro los excesos de la soldadesca chilena, y sólo expresa 1º una realidad, que un ejército es más disciplinado frente a uno prácticamente devastado y reducido a pocos batallones y que la defensa de la Capital estaba compuesta en un 70% por civiles y reclutas, para 2º, expresar su esperanza que los jefes invasores no se vean en el trance de enfrentar reclamaciones de potencias extranjeras...".

Un alto mando de la armada francesa, no va a amenazar a un oficial extranjero.

Sutilmente, es claro Abel-Nicolas en ese escrito al destacar cortésmente "el deseo incontrastable" de los mandos invasores, de no cooperar en saqueos y devastación de sus hordas, lo que concuerda con su "interés de no suscitar reclamaciones".

¿Por qué Abel-Nicolas pone en el tapete una posible acción barbárica chilena contra Lima si ésta era tan improbable según Villalobos? y Abel recalca ante sus sus superiores, asegurándose que lo leyeran los chilenos, "el interés" de sus mandos de no ser tan imprudentes de exponerse a "reclamaciones", la cuales para un mando naval con poderosos navíos de guerra a su disposición en el Callao, no se refería a notas diplomáticas de protesta.

(Fuentes: "Las relaciones entre el Perú y Francia, 1827-2004". Fabian Novak. 2005; "La famille Du Petit Thouars".Netmarine.net y Geneanet.org).

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