UNA RÁFAGA LLAMADA FELIPE SANTIAGO (VIII
(Imagen: General don Felipe Santiago Salaverry del Solar. Aprox. 1835. "Ilustración peruana", 1909).
Por Pedro José Cama
Felipe Santiago, estaba a cargo de la Inspectoría General de la Guardia Nacional (hoy Policía Nacional), cuando el general Antonio Gutiérrez de la Fuente se negaba a encabezar un alzamiento militar en el Fuerte Real Felipe del Callao, contra el régimen del general Luis José de Orbegoso y Moncada Galindo, a bordo de un navío de EEUU, tras retornar del destierro ordenado por éste.
Los alzados, frustrados por ello, no se detuvieron en su propósito.
El batallón Maquinhuayo, de unos 400 hombres, de guarnición en la Fortaleza de la Independencia del Real Felipe, se declarararon en rebeldía contra el gobierno, aquel 1 de enero de 1835.
Ante ello, el ahora general moqueguano, don Domingo Nieto y Márquez reunió un contingente y marchó a sofocar el movimiento, convocando a Felipe Santiago como su jefe de Estado Mayor .
Felipe Santiago conocía al sargento que acaudillaba dicho asonada, lo había instruido desde cadete y se lo comunicó a Nieto, solicitándole facultad para tentar una conciliación y evitar un baño de sangre.
Nieto le dio la autorización.
Ya Felipe Santiago había situado su división desde las 9 pm del 1 de enero: 1 sección de 44 hombres al mando del teniente coronel, don Juan José Arrieta, se posicionó del pueblo del Callao; otra de igual fuerza, fue colocada al frente de la Puerta del Socorro del Real Felipe (Oeste del fuerte), otra al comando del coronel Antonio del Solar, y una 3ª de 18 hombres se colocó al frente mirando a Bellavista (Sur) con el fin de distraer a los amotinados.
Los sublevados abrieron fuego sobre dichas secciones que el 2 de enero de 1835 fueron remplazadas por otras de igual número.
A las 10 am Felipe Santiago observa el cese de fuego en el Real Felipe y decide junto a un corneta aproximarse a la fortaleza, poniéndose a tiro de pistola.
Imperturbable, pide hablar con el jefe de los alzados, el sargento de apellido Becerra.
Becerra y Felipe Santiago dialogan. Éste se compromete a que si deponen las armas no serían castigados y lo infructuosa que sería la resistencia, cuando no contaban ni con tropa ni abastecimiento para sostenerse más de 1 día.
El sargento empezó dudar, pero sus lugartenientes lo empujaron hacia atrás y le ordenaron a Felipe Santiago retirarse en el acto, antes que se vean obligados a abrir fuego.
Felipe Santiago volvió la rienda a su caballo y se retiró. Se detuvo al frente de una casa en el Callao pidiendo un vaso de agua y cuando estaba bebiéndola, le advirtieron que del Real Felipe estaba saliendo un contingente para secuestrarlo.
El joven general torció desde luego hacia Bellavista y llegando al frente de la tropa que mandaba el general Nieto y le hizo presente la necesidad de un despliegue en ofensiva.
Felipe Santiago se colocó al frente de una columna de Infantería, acompañado de un piquete de Caballería y embistió contra el portón principal del Real Felipe, y haciendo cargar en paralelo a los piquetes al Este y Sur de la Fortaleza, arrollando con cuanto se le opuso.
A sangre y fuego, Felipe Santiago realizó por 1ª vez en la historia, un asalto exitoso sobre las fortalezas Independencia del Real Felipe.
Rendidas las fortalezas, se arrestó a los cabecillas y en consejo de guerra se les condenó a muerte, sentencia que se ejecutó á los pocos dias, sin dar aclaración de los cómplices instigadores del movimiento.
Los conspiradores murieron con el secreto.
"Desde aquel día, Felipe Santiago quedó de gobernador de las fortalezas del Callao, acrecentándose por esta circunstancia, el temor que se tenia de una nueva revolución...", observaba el biógrafo del protagonista, el literato chileno don Manuel Bilbao.
"Estaba de guarnición en las fortalezas de la Independencia el batallón Maquinhuayo, mandado por don Miguel Rivas.
"La fortaleza se encontraba en un pie brillante. Contaba cerca de 300 cañones de calibre, montados y puestos en estado de servicio.
"El batallón Maquinhuayo era diminuto, recién formado; ascendía como a 400 hombres. A mas de este batallón había un corto número de artilleros.
"Esta tropa que formaba la guarnición de dicha plaza se encontraba bajo las inmediatas órdenes de Felipe Santiago, siendo gobernador del Callao el general Nieto.
"Poco después de la medianoche del día 22 de febrero de 1835, es decir, al principiar el día 23, Felipe Santiago al frente de la guarnición se pronunció contraía la autoridad del encargado del Poder Ejecutivo.
"Como paso preventivo se apoderó del general Nieto y le embarcó haciéndole salir para Panamá.
"Fue la única prisión que tuvo que hacer para asegurar el resultado del pronunciamiento en el Callao...
"Pronunciada la guarnición, Felipe Santiago ofició al Gobierno:
" 'A las doce de la noche de ayer, se ha pronunciado toda la guarnición de esta fortaleza contra la autoridad de S. E. el Presidente encargado del Poder Ejecutivo, proclamando que ella es azarosa al bienestar del Perú, y dirigida por una facción abominable que ha destruido la Nación...
"Y con mucha celeridad lo participo a U.S (Usía o Su Señoría) a fin de que poniéndolo en conocimiento de S. E., recabe U. S. la única medida que pueda evitar el derramamiento de sangre innecesaria, y
el aumento espantoso de los males que afligen a la Patria...
" 'Dios guarde a U.S' "
Felipe Santiago había tomado la decisión de tomar el estandarte caído del liderazgo de la construcción de una república, en base de audacia, polainas, guerrera y sable porque nada se forma con leyes escritas, sino con leyes cumplidas.
(CONTINUARÁ)
(Fuente: "Historia del General Salaverry". Manuel Bilbao. 1853)



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