UNA RÁFAGA LLAMADA FELIPE SANTIAGO (II)







(Imagen: Acuarela de la Catedral y la Plaza de Armas de la Lima de Felipe Santiago Salaverry. Siglo XIX. J. Prendergas). 



Por Pedro José Cama

"En uno de aquellos días de arengas, en que el Libertador don Simón Bolívar recibió, con gusto las ofrendas del talento y de la adulación, Felipe Santiago se presentó en medio de la concurrencia a hablar sin preparación.

"Es necesario advertir, que las tropas peruanas no eran atendidas como el resto del ejército.

"Se creia que Bolívar procuraba anularlas para que los colombianos pudiesen ejercer su fuerza sin resistencia.

"Esta voz que circulaba tenía en apoyo el hecho de no ser pagadas, no ser vestidas como aquellas, de no haber sido ascendidas después de Ayacucho como lo fueron las demás.

"Se sentían estos males, pero nadie los expresaba porque se temía caer en desafecto con el grande hombre que podía disponer de los Estados como de caudales propios...

"Felipe Santiago, con estos antecedentes, en vez de seguir la rutina de los demás, de prodigar elogios que Je granjeasen ascensos, dijo al Libertador:

" 'Después de tantas demostraciones y ofrendas con que creo cansado a SE (su excelencia)., me parece oportuno hacerle presente las necesidades que sufre el batallón en que sirvo'...

" Hizo una enumeración de ellas y una pintura triste del estado en que se encontraba y en seguida se retiró.

"Tan extraño proceder llamó la atención de todos, que clasificaron este acto de imprudencia, como regularmente se clasifica todo paso justo que altere o despierte la humillación de los espíritus...

Según el biógrafo de nuestro protagonista, el literato e historiador chileno, don Manuel Bilbao, "este hecho con el siguiente son aseverados por oficiales de aquella época; Felipe Santiago fue destinado con su compañía a ejecutar un despejo, en una función de toros a que asistió el Libertador...

"Llegó la hora de la evolución y el joven se presentó con su fuerza formada en batalla, al frente de Bolívar.

"Se dio la señal de costumbre y Salaverry principió a mandar el ejercicio de armas a la tropa.

"Luego que ejecutó el manejo, se retiró sin hacer el despejo.

"En el acto se le mandó reconvenir por tan extraña ocurrencia y la contestación de él fue:

" ' El soldado peruano no está para divertir, sino para pelear por la Patria y haber mostrado la instrucción de mi compañía en el arma, creo haber dado una satisfacción a los guerreros de la Independencia'...

"Bolívar en vez de resentirse, conoció la distinción del joven y augurándole un porvenir elevado, proveyó en algún modo las necesidades que se le presentaban...

"La campaña de la Independencia había concluido y Felipe Santiago se encontraba de sargento mayor graduado...

"¿Qué había hecho para lograr estos ascensos?

"Dejemos que hablen los hechos, fijemos nuestra vista en el pecho del guerrero, y recorramos su hoja de servicios.

"Al fin de la campaña, Felipe Santiago, colgaba en su casaca las medallas de Libertadores del Perú, de Zepita, de Junín y de Ayacucho...

"Desde el 15 de diciembre de 1820 en que asentó plaza de cadete en el Numancia, hasta el 15 de agosto de 1821, había servido bajo las órdenes del general Arenales en la Campana a la Sierra.

"Desde el 31 de setiembre de 1822 hasta el 16 de febrero de 1823 en la de Puertos Intermedios, a las del general Alvarado...

"Desde 21 de mayo hasta 31 de octubre del 1822, a las del general Santa-Cruz.

"Desde el 14 de abril de 1824 hasta el 2 de enero de 1825, bajo las órdenes de Bolívar y Sucre, hasta la fundación de Bolivia.

"Durante todo este tiempo combatió en el Primer Sitio del Callao, en las Batallas de Torata y Moquegua; en Zepita, en la acción parcial de Corpahuaico, Junín y Ayacucho.

"Esta última, además de la medalla le dejó el título de Ciudadano Benemérito a la Patria...

"Los ascensos de Felipe Santiago no eran obra del influjo que improvisa categorías, ni el premio de la corrupción que prostituye las divisas; era el fruto de su valor y su talento, manifestado desde que tomó las armas...

"Tal era la posición de Felipe Santiago a los 18 años y 8 meses de edad", precisaba Bilbao en su obra publicada en 1854.

El tempestuoso chiquillo limeño que ya había vivido por 3 personas, retorna a Lima para encontrarse con una república caótica, llevada por las riendas de montoneros devenidos en caudillos, tras la expulsión de Bolívar por su arrebato mesiánico de Napoleón tropical de crear una dinastía vitalicia.

En 1827 se pone recién en vigencia la Constitución Política del Perú de 1823, y se convoca a elecciones en la cual, más que elecciones nacionales eran elecciones de club social de notables, quienes eligieron a dedo al general ecuatoriano, don José Domingo La Mar y Cortázar como presidente del Perú, ignorando los servicios prestado `por la Emancipación por el general boliviano, don Andrés de Santa Cruz, quien resentido retorna a su tierra, pero retornaría a devolver el golpe.

La Mar tenía un carácter demasiado débil e indeciso, así que fue presa de cuartelazos semanales ni bien asumió el poder.

Para ese tiempo, Felipe Santiago estaba destacado en el Batallón Nº9 de Línea emplazado en el cuartel San Francisco (hoy jirón Amazonas) a una cuadras del Congreso.

El 7 de marzo de 1828, Felipe Santiago ascendía a sargento mayor efectivo del Nº9.

Debido a un terremoto ocurrido en febrero de ese año, debió llevar a toda su familia a pernoctar al cuartel.

En el mismo, se encontraban presos algunos oficiales, acusados de crímenes políticos y entre ellos el coronel don Alejandro Huavique, reconocido por la tropa como oficial más valiente que el más bravo, primero se le cruzó por la mente y luego se le plasmó como una posibilidad conspirar contra los jefes del cuartel sublevando al Batallón Nº9.

Con don y mando de tropa, Huavique se gana al Nº9 y hasta a algunos oficiales de éste y el 23 de abril de 1828, a las 8 pm, aprovechando la ausencia de los jefes del cuerpo, se puso el uniforme de campaña, llamó a formación y todo el batallón se alineó en el patio del cuartel San Francisco.

Huavique tuvo el cuidado que la sublevación no saliera de las puertas del cuartel todavía, mientras apertrechaba a su tropa, impartir las órdenes en prevención de lo que se vendría.

Sin embargo, se le escapó un cadete, don Felipe Morote, quien escabullándose por una ventana de la sala donde vivía la madre de Felipe Santiago, corrió hecho una liebre en busca de sus superiores, a quienes encontró tomando té en casa de los señores Ros y Carasa, en compañía del comandante del batallón sublevado.

Al describirles lo que pasaba, se levantaron y corrieron unos a dar parte a las autoridades, otros a buscar tropas y Felipe Santiago, solo, enrumbó al cuartel, con su espada al puño...

Para 9 de 10, el sargento mayor quería morir joven.

Un oficial de guardia lo para en seco al frente de una unidades, le intimó a retirarse, pero Felipe Santiago se lo llevó de frente hasta el centro del patio de armas, donde estaba el batallón en formación.

"Su primer grito al llegar fue de rabia y desenfreno:

" '¿Quién ha mandado formar esta tropa?' exclama. 'Quién es? que salga al frente el que lo ha ordenado!'...

"Reinaba un silencio profundo, nadie contestaba, Felipe Santiago daba patadas de cólera en el suelo y al propio tiempo principiaba a perorar...

"Entonces Huavique que se había ocultado tras de la fila, mandó apuntar a la 1ª Compañía y saliendo al frente del batallón con sable en mano se precipitó sobre Felipe Santiago y respondiéndole:" '¡Yo la he mandado formar!' le lanza una estocada.

Felipe Santiago dio un brinco hacia atrás e impide que Huavique le atraviese.

"Este le hiere levemente en el cuello y procura concluirle cargándole; pero Felipe Santiago logra sacar su espada que aún conservaba envainada y haciendo frente al jefe sublevado se traba entre los 2 un combate a muerte...

" La tropa presenciaba impasible esta lucha. Nadie chistaba, se esperaba con impaciencia el triunfo de alguno de los 2 . De la muerte de cualesquiera dependía el resultado de la conspiración: en aquella lucha parcial, se jugaba nada menos que la suerte de las autoridades constituidas.

"Pasaron cortos momentos de incertidumbre...

"Felipe Santiago se precipita sobre su enemigo y le hunde la espada hasta el puño.

"Huavique cae, vuelve a levantarse moribundo y huye a la calle, quedando muerto a pocos metros de la
puerta del cuartel...

"Muerto el alzado, Felipe Santiago se encara a la tropa y la proclama con audacia y elocuencia; le invita a
volver a la obediencia; le pinta la necesidad de la autoridad y de robustecer las fuerzas del Estado para garantizar la Independencia tan débilmente cimentada aún.

"Hablaba en aquel momento con el calor de la victoria, con el entusiasmo de sus laureles, con la sanidad de sus convicciones; hablaba con el corazón del joven que es dominado por el corazón.

"La tropa desmayada por la pérdida de Huavique y entusiasmada al propio tiempo, con el heroísmo y arrogancia de su mayor, se entregó a Felipe Santiago y la conspiración murió en la cuna...", relataba Bilbao con lujo de detalles.

Pero Felipe Santiago marcaba la diferencia de los caudillejos de su época, déspotas y con más ego que hombría.

Lo primero que hizo fue dejar huir por los techos del cuartel, a 2 oficiales quienes iban a ser bolo seguro para el paredón, si caían en manos del gobierno de La Mar...

Cuatro días después, el gobierno ascendía a teniente coronel graduado a Felipe Santiago...

Aquellas horas violentas no serían nada lo que vendría meses después, debido a la sangre en el ojo que no lo dejaba en paz a Sucre luego de ser expulsado de Bolivia, por el general cusqueño y prefecto de la Ciudad Imperial, don Agustín Gamarra Messía en 1828, ante el llamado de los propios bolivianos quienes se veían sometidos por las violentas tropas colombianas del entonces presidente de Bolivia, Antonio José de Sucre.

Enterado Bolívar que un general peruano, con sólo 5 mil hombres, le había arrebatado el país que había creado, le declara la guerra del Perú y demanda los departamentos de Tumbes, Jaén y Maynas (hoy Tumbes, Amazonas y Loreto)

"A pesar de esta declaración de guerra, Bolívar no podia abrir la campaña ni estaba en sus interés el sostener una guerra nacional, cuando la anarquía amagaba su propio país.

"Por eso, prefirió entrar en negociaciones, pero ya era tarde porque La Mar se encontraba al frente de un ejército en disposición de apoderarse de Guayaquil (Ecuador), lo cual efectuó después de algunos tiroteos el 21 de enero de 1829.

"Felipe Santiago iba en esta campaña de ayudante de campo del presidente La Mar y Cortázar...

"Estaba dado el escándalo, decía un periodista, de una guerra americana.

"Libres apenas Colombia y el Perú de la dominación extranjera, novicias en la ciencia política, ignorantes en las benéficas artes de la paz, y cuando hubieron debido dirigir todos sus recursos a reparar el cúmulo de males nacidos de su larga contienda con los españoles, vióseles hacer un ensayo fratricida de las débiles
fuerzas que escasamente bastaban para impedir sus conmociones y trastornos interiores...

" 'Contrista el ánimo ver a estas dos jóvenes Repúblicas confiar al transe incierto de un combate, el arreglo
de fáciles cuestiones que un poco de cordura y buena fe hubieran pronto y fácilmente terminado'", trascribía Bilbao a este periodista que no identifica.

Felipe Santiago iba entonces, ahora, a conocer su primera guerra llevando el uniforme oficial de soldado peruano en una guerra exterior.

(CONTINUARÁ)

(Fuente: "Historia del General Salaverry". Manuel Bilbao. 1853)


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