UNA RÁFAGA LLAMADA FELIPE SANTIAGO (IX)
(Imagen: Decreto con los 6 considerandos por los que el general don Felipe Santiago Salaverry asumía la presidencia del Perú. 1835. Leyes.congreso.gob.pe)
Por Pedro José Cama
"Plaza de la Independencia. Febrero 24 de 1835...
Señor Ministro de Guerra y Marina:—Mientras la división de mi mando, desde su heroico pronunciamiento contra la administración destructora del Perú, no ha mortificado absolutamente a los pueblos, el gokieruo que se titula legal ha empleado todo género de violencias contra las personas y propiedades de los desgraciados habitantes de esa Capital; y para colmo de perfidia y de demencia, se han armado esas montoneras que todo lo talan y todo lo devastan...
"Después de mil y mil hostilidades sufridas con admirable serenidad, se han presentado algunas partidas de esos bandidos a la vista de la plaza, y maniobrando sobre ella, ya me es imposible contener la irritación de estas valientes tropas.
"En consecuencia, y en obedecimiento también del penetrante clamor de los heroicos limeños, voy a
emprender ahora mismo mi marcha a esa Capital...
"Al avisarlo a US. le pido, le ruego encarecidamente que ponga de su parte cuantos esfuerzos sean necesario para que el señor Presidente del Consejo de Estado, no haga derramar una sangre peruana, preciosa e inocente, por sostenerse en la silla de donde lo arroja la voluntad general...
Dios guarde a US.—"...
Así escribía Felipe Santiago desde el Fuerte Real Felipe del Callao, al ministro de Guerra y Marina, coronel don Francisco Valle Riestra, miembro del Consejo de Estado presidido por don Manuel Salazar y Baquíjano, ante la ausencia del presidente del Perú, general Luis José de Orbegoso y Moncada Galindo, quien desde octubre de 1834 se hallaba en Puno peleando contra el viento, en una supuesta conspiración del ex presidente general don Agustín Gamarra Mesía en alianza con el general boliviano, don Andrés de Santa Cruz.
El Perú bajo el régimen de Orbegoso a quien ya se le había puesto el mote, apodo o "chapa" limeña de “El Señor de los Milagros” pues repartía grados militares como caramelos a todos los de su entorno, incluso a algunos llegó a reincorporarlos al Ejército.
En cambio, al resto de la oficialidad y tropa, fuero del círculo palaciego, no se les pagaba su sueldo siquiera, menos a los empleados públicos a quienes les redujo 1/4 parte su remuneración.
Recordaba Felipe Santiago aquel diálogo que tuvo con Orbegoso en la Portada hacia el Callao (hoy cruce avenida Tacna con jirón Moquegua) cuando éste inquieto le comentó:
-"Me han dicho varias personas que trata usted de hacerme revolución”.
-“Si así fuese, señor general Presidente, principiaría fusilando primero a Vuesa Excelencia”, le respondió Felipe Santiago, sonriendo levemente y dejando a Orbegoso tan blanco como una hoja.
"El aturdimiento que produjo esta noticia en el Gobierno fue en sintonía preciso de su caida...
"La voz del pronunciamiento de Felipe Santiago impuso a la Ciudad y tanto uno como otro se quedaron esperando por instantes la presencia del revolucionario...
"Salazar y Baquíjano mandó reunir al Consejo de Estado para deliberar y los miembros de éste se reunieron en el acto...
"Hablaron con precipitación y después de una larga sesión acordaron las siguientes autorizaciones:
"Que por el momento quedaba facultado el Ejecutivo, para tomar cuantas medidas juzgase convenientes para reestablecer el orden.
"Que si los sucesos daban tiempo para detallar con libertad dichas facultades, se estaría a lo que se acordase; y
"Que si por un desgraciado acaso, el gobierno se hallase oprimido o depuesto por la fuerza, el general Presidente don Luis J. Orbegoso en cualquier parte donde se hallase reasumiría el mando supremo...
"Acuerdo como éste demostraba la turbación de los consejeros, pues que al expedirlo infringían el Inciso 27º de la Constitución que requería la demarcación de las facultades que se daban y el Artículo 83 de la misma, que suspendía el ejercicio de la presidencia en el presidente que mandase en persona el Ejército o se ausentase más de 8 leguas (39 kms) fuera de la Capital.
"Salazar y Baquíjano con un poder tan extraordinario en sus manos se dispuso a reunir elementos con qué poder oponerse a la revolución...
"Parece que el primer paso que dio fue hacer que las montoneras que asolaban los caminos, y destruían los alrededores de la ciudad, dependientes del gobierno, hostilizasen a Felipe Santiago en el Callao...
"Los efectos de esta orden se dejaron sentir muy pronto como se ve por la 2ª nota del jefe de la revolución...", narraba el biógrafo del protagonista, el literato chileno don Manuel Bilbao.
Mientras tanto, Felipe Santiago seguía en el Callao asegurando aquella plaza y disponiéndose a marchar sobre Lima.
Al día siguiente 24 de febrero de 1835, después de haber avisado al gobierno que iba a entrar en Lima, partió del Callao con el resto del batallón Maquinhuayo , dejando las fortalezas guarnecidas por los artilleros.
A la noticia de la aproximación de Felipe Santiago, el gobierno tentó hacer los últimos esfuerzos para resistir al ataque reuniendo un Batallón de Cívicos que, había, y el Escuadrón de Húsares de Junín, una compañía de Policía de Infantería y otro escuadrón que ascendía a más de 80 hombres.
Al general argentino, don Mariano Pascual Necochea Soraza, se le nombró general en jefe y al general limeño Juan de Vidal La Hoz, jefe de Estado Mayor.
Se convocó al pueblo y el pueblo se reunió en la plaza de la Independencia.
Necochea intentó mil arengas en contra de la revolución pero el pueblo se mantuvo en silencio.
"¿Para qué tanto aparato? eran solo 300 y pico de hombres los que venían; no bastaban esos 800 soldados que estaban reunidos?
"No era el número al que se temía, era al nombre del caudillo que venía al frente de ese puñado de soldados...
"La gente y la tropa se conservaban aun reunidos, cuando llegó el aviso que Felipe Santiago acababa de entrar en (el cuartel) Santa Catalina (aún ubicado en el jirón Inambari con la 12ª cuadra del jirón Andahuaylas-Barrios Altos, Lima)...
"A este anuncio, el pueblo se dispersó, el Batallón de Cívicos desertó, Salazar y Baquíjano con algunos generales y el ministro (de Gobierno y Relaciones Exteriores, don Matías) León Cárdenas, tomaron el partido de dejar la ciudad...
"Con la fuerza de línea que les quedaba, emprendieron su marcha, a las 4:30 pm, para la provincia de Jauja por la ruta de Canta...
"De esta suerte , Felipe Santiago entraba a la Capital al mismo tiempo que Salazar salía...
"Pocos momentos después, Felipe Santiago entró por las calles de Lima a gran galope y se alojó
con el batallón Maquinhuayo en la casa donde vivía...
"Su plan era no perseguir a Salazar y dejarle que se retirase de la Capital más de 8 leguas, para declarar en Estado de Acefalía la República y tomar de este modo las riendas del Estado...
"Así sucedió, el día 25 de febrero de 1835, tan pronto como se tuvo noticia que Salazar había marchado más de 8 leguas de distancia, Salaverry se dirigió a la Casa de Gobierno y se declaró Jefe Supremo de la Nación, por medio de un decreto que tenia por fundamento 6 considerandos del tenor siguiente:
1. "La acefalía en que había quedado la República por deserción del jefe accidental del gobierno.
2. "La marcha que Orbegoso había hecho al Sur del Perú, desamparando el puesto, para salir de campaña contra los Colegios Electorales, tomando por esa causa una actitud hostil contra las libertades patrias, y derrocando las garantías sociales.
3. "La degradación y miseria en que se había sumido al pueblo peruano por la inercia, malversación y dilapidación de los fondos públicos y extravíos de la administración
.
4. "La invitación que se le había hecho por personas de distinguido carácter y ascendiente en la República y por el Ejército para que hiciese un cambio y presidiese al Estado.
5. "La circunstancia de ser peruano, general y fundador de la Independencia, le obligaban a no omitir sacrificio por salvar la Patria en la crisis en que se hallaba; y
6. "La caducidad del gobierno de hecho llamado provisorio, hacía precisa la subrogación de un gobierno vigoroso que pusiese a cubierto al país de los males que deberían nacer de la guerra civil, la licencia y la anarquía.
En vista de estos considerandos, Felipe Santiago declaró:
" 'Desde hoy 25 de febrero de 1835, queda reasumido en mi persona el alto mando político y militar de la República, (que ejerceré hasta que se reúna un Congreso Nacional) bajo la denominación de Jefe Supremo...
" 'El. día 4 de marzo las autoridades y empleados de la Nación , pasaran a prestar el reconocimiento en el Salón de Recibimientos...'
"A las pocas horas de expedido el anterior decreto, Felipe Santiago dirigió a los peruanos la sentida y
elocuente proclama que merece ocupar un puesto distinguido entre sus producciones...
"Decía así:
" 'Conciudadanos.—
" 'Largo tiempo hirieron mis oídos los clamores del patriotismo humillado, del honor vulnerado, de la inocencia perseguida...Largo tiempo bebí a grandes tragos el cáliz amargo lleno de las lágrimas que las victimas de un gobierno opresor, vertieron en el seno de un retiro que aún les disputaban sus duros dominadores...
" 'Largo tiempo contemplé a mi Patria destrozada por un club de hombres sin moral y erigido en su seno el altar infame de las venganzas, ante el cual humea todavía el fuego destinado a horrendos sacrificios...
"El respeto fanático al orden y amor desmedido a la paz pública me retuvieron en una calma de la cual debo arrepentirme.
"Y no fueron bastante poderosos los votos de los peruanos más distinguidos por sus luces y su patriotismo, para obligarme a abrazar una resolución en que exponia mi honor tan antiguo como mi carrera militar...
" ' He visto enriquecerse a una facción en medio de la indigencia general...
" 'He visto cubiertos de los andrajos de la miseria, objetos del escarnio, a los veteranos de la Independencia, a los que combatieron a mi lado en los campos de la gloria y unieron sus esfuerzos a los míos para romper la cadena de la esclavitud...
"He temblado de horror al descubrir los ominosos planes del gobierno y los lazos traidores, armados contra la sencillez de mis compatriotas...
"Sin embargo he permanecido en la actitud de frío y melancólico espectador guardado del asalto de las dudas mi reputación sin mancilla, hasta que a la voz tímida de todos los buenos peruanos, se unió la varonil de la guarnición de la fortaleza de la Independencia.
"En momentos tan críticos, la razón me aconsejó que presidiera empresa tan justa aunque arriesgada; y haciendo callar a mis intereses privados y a despecho del amor propio, me resigné a sacrificar, en aras de la Patria, mi tranquilidad y quizá mi buen nombre, sin reservar la ofrenda de mi vida...
"Lejos de mí la idea de nadar en torrentes de sangre para llegar al solio, cuyo brillo no alucina a un alma republicana.
"El cielo es testigo de la pureza de mis deseos y que no han podido ser mayores mis esfuerzos para vencer con el idioma vigoroso del raciocinio, antes que con el estruendo del cañón, la obstinada e insana resistencia del jefe accidental, triste juguete de un puñado de criminales faltos de previsión y de cordura...
"Lejos de ceder a la ley de la necesidad y considerar el pronunciamiento de la guarnición como el eco de una opinión comprimida en mucho tiempo, empero general y constante, llamó a su alrededor a salteadores conocidos con el título de montoneros, armándolos en su delirio...
"Triste y último recurso que le resta a un gobierno que implorando el socorro de los ciudadanos, recibe por única respuesta los silbos del desprecio y se encuentra en la dolorosa necesidad de abandonar la Capital de su residencia, cargado con sus remordimientos y perseguido por las maldiciones de los buenos peruanos...
"Ahí tenéis el cuadro aflictivo de vuestra Patria...
"Yo caería en este momento en un mortal desmayo si para embellecerlo no contara con vuestra cooperación: si no me viera rodeado de los jefes más ilustres del Ejército Nacional, si no comparase mi causa con la de los faccionarios que corren en fuga precipitada...
"Mío es el sufragio de los patriotas; de ellos, la execración de los pueblos...
"Limeños. Yo me envanezco hoy de participar de este título. Habéis probado con vuestro sabio comportamiento que no son las ideas abstractas sino los intereses reales, el móvil de vuestros procederes y que sabéis descubrir entre las flores de las promesas, hijas del miedo, el áspid ponzoñoso de la traición...
"Conciudadanos. El orden hará que la fortuna corone una empresa por la que no exijo otra recompensa, que ver reunida, en la calma de las pasiones, una Asamblea Nacional compuesta de ciudadanos libremente elegidos, extraños a los partidos, en cuyo seno pueda desnudarme con gozo una autoridad abrumadora...
Lima, Febrero 25 de 1835'".
Felipe Santiago iniciaba de esta manera, vertiginoso, el huracán que sería su paso por la Historia del Perú.
(CONTINUARÁ)
(Fuentes: "Historia del General Salaverry". Manuel Bilbao. 1853 e "Historia de la República del Perú. 1822-1933". Jorge Basadre. 1983 ).



Comentarios
Publicar un comentario