UNA RÁFAGA LLAMADA FELIPE SANTIAGO (VII)






(Imagen: Vista de la Municipalidad del Callao, al fondo la Fortaleza Real Felipe. 1883. Gdp1879.blogspot.com). 


Por Pedro José Cama
"Se decía que el único jefe legítimo del Perú era (el general Antonio Gutiérrez) de la Fuente; que la Convención se había anulado, arrogándosela facultad de elegir Presidente Provisional; que el nombramiento del general liberteño, Luis José de Orbegoso y Moncada Galindo era nulo; que el general don Pedro Pablo Bermúdez Ascarza tampoco debía considerarse presidente legítimo por no haber sido nombrado por la Nación y que el general don Agustín Gamarra Mesía había dejado de serlo desde que renunció ante la Convención Nacional...

"De aquí se deducía, que no podía existir otra autoridad legítimamente establecida que la del último vicepresidente y éste era Gutiérrez de la Fuente...

"Además, Orbegoso reconocía á La Fuente como audaz; le había visto en el Ejército ser el alma de la campaña; le había observado sereno en el Combate de Huaylacucho; sabia que La Fuente tenia prestigio en las tropas; que los gamarristas que se habían pasado al gobierno querían más a él, amigo antiguo de ellos, que al otro que habían vencido...

"De aquí le suponían con todo el prestigio de ese partido. A ese prestigio se le agregaba el prestigio de los hombres que reconocían en Orbegoso falta de energía, de fuerza y de juicio para salvar el pais de la anarquía que aún existia...

"Reuniendo todos estos antecedentes, es fácil apreciar el rumor que se propalaba: que La Fuente conspiraba con Felipe Santiago para hacerse el primero presidente y el segundo vicepresidente,

"Orbegoso no dio al principio oídos a estos rumores, mas después llamó á Felipe Santiago y éste le patentizó lo infundada de esa suposición, presentándole una carta contestación a La Fuente cuando era subprefecto de Tacna en que le rechazaba el convite de conspirar contra Gamarra.

"Orbegoso leyó la carta y al encontrarla acre y dura, se convenció que esos 2 hombres no podían unirse para mandar, y a fin de enemistarlos públicamente, publicó en los periódicos dicha carta, abusando de la confianza privada que Felipe Santiago hacia de él.

"Esto produjo una incomodidad a Felipe Santiago contra Orbegoso...

"Pero el convencimiento que había tenido de la lealtad de Felipe Santiago no la tuvo, o no la quiso tener de La Fuente, atendiendo a que éste era un hombre que le hacia sombra y que quizá le arrebataría el poder en las elecciones populares, de presidente que debían hacerse...

"Por esta causa, se dio oídos a las sospechas contra el uno y se desatendieron las que contra el otro se vociferaban.

"En esta virtud se puso en prisión a La Fuente el 9 de mayo de 1834 y se procedió a su destierro.

"Esta prisión alarmó al público y Felipe Santiago al saber al día siguiente, en el mismo momento se exaltó y escribió a Orbegoso una dura carta en que concluía pidiéndole permiso para irse del país.

"Consideraba aquel paso como atentatorio a las garantías individuales.

"Orbegoso, en vez de enfadarse con un subalterno, se limitó a contestarle que le esperaba a comer y que allí le hablaría como amigo...

"Felipe Santiago no quiso ir al convite que se le hacía; permanecía disgustado;

"Entonces Orbegoso montó en su carruaje y se vino donde Felipe Santiago y le llevó a la portada del Callao (hoy cruce avenida Tacna con jirón Moquegua) para conferenciar.

"De esa conferencia resultó la armonía entre ambos...

"A mas de la relación que este acontecimiento pareció tener con Felipe Santiago, Orbegoso, en (el diario) 'La Razón Motivada' hacia recaer sobre nuestro héroe una nota fea para su vida; le presentaba como delator de La Fuente.

" 'La delicadeza de Felipe Santiago', dice, 'ha hecho que no sea mas público el plan de conspiración; pues en su viaje, que verificó en compañía de La Fuente, adquirió muchísimos datos que ella se trataba, los tenía con anticipación desde que había escrito al (monseñor don Xavier) de Luna-Pizarro una carta en la que le anunciaba sucedería inevitablemente conmigo lo que con el general (don José Domingo) La Mar y Cortázar en 1829'...

"Se tomó por fundamento de la persecución, la palabra de Felipe Santiago. Se le elogió por unos y se le atacó por otros a este respecto.

"Felipe Santiago permaneció callado algún tiempo hasta que viendo que la opinión vacilaba con su silencio, publicó un articulo en que desmentía terminantemente a Orbegoso y a cuantos 'le habían acariciado para justificar el destierro de La Fuente...

" '...Pero he preferido y preferiré siempre mi honor a los elogios. Extraño por temperamento a los partidos, no busco los sufragios de ninguno; pero tampoco apetezco que nadie se forme un concepto equívoco de mi: estimo mucho mi reputación, y la defiendo y la defenderé cuan enérgicamente sea necesario, siempre que se me ataque de cualquier modo, y especialmente en una época en que se esfuerzan contra ella mil tenebrosos manejos, que ya conoce y desprecia mucho...'

" 'Octubre 29 de 1834...'

"Desde ese instante, el Presidente quedó acusado de calumniante, acusación de que no se defendió y que dejó correr sin desmentir...

Y como el dicho de Felipe Santiago era el cimiento de la persecución a La Fuente y tal dicho no fue contradicho, podemos juzgar a vista de los documentos y con el juicio de la historia, que La Fuente no conspiró y que Felipe Santiago no fue denunciante...

"Por consecuencia, aquella persecución fue un abuso del poder extraordinario del que estaba investido Orbegoso...

"Durante este periodo de las facultades extraordinarias, se encuentran al propio tiempo algunas otras providencias criticables; tales como, el destierro de paisanos y militares que causaban sospechas por ser gamarristas; la expatriación para siempre de Gamarra y algunos compañeros de él: la dada de baja absoluta de los jefes que habían tomado parte en la revolución contra Orbegoso; el aumento de grados y la elevación repentina de muchos militares que apenas acababan de ceñir la espada; la creación de medallas y distinciones para perpetuar la era de una guerra escandalosa y fratricida, y la erogación de recompensas para adictos del Gobierno...

"Estos hechos eran abusivos, porque las facultades extraordinarias en ningún caso podían extenderse mas allá que a proveer los medios para extirpar la guerra civil y tales medidas en vez de obrar para el presente, venían a obrar para el futuro y venían a echar cargas al Erario Nacional y alimentar odios que hiciesen irreconciliable el sentimiento patrio...

"En el fondo de esos decretos se divisaba favoritismo y venganza...

"Felipe Santiago, entre los pocos jefes de mérito que fueron elevados, ascendió a general de Brigada el 9 de junio de 1834...

"El 29 de diciembre de 1834, el bergantín Sardo Carolina, ancló y el capitán de puerto hizo saber en el acto al general don Antonio Gutiérrez de la Fuente, que venia en él, que no desembarcase hasta que llegasen órdenes del Ejecutivo...

"Mientras se esperaban estas órdenes, La Fuente se trasladó a la corbeta de guerra de los EEUU, la Faidfreld, y de allí se dirigió al Gobierno pidiendo se le hiciese desembarcar y se le sometiese a juicio.

"El Gobierno se negó a ello, por nota del 31 del mismo mes, haciéndole presente que su presencia podía interrumpir el orden en el pais...

"La Fuente sido desterrado en virtud de las facultades extraordinarias, sin sentencia judicial; podía había pues venir al pais, puesto que el imperio de las leyes había sido restablecido...

"A las 6:30 am del 1 de enero de 1835, la fortaleza del Callao saludó al general La Fuente, prorrumpiendo en vivas por él...

"Se había sublevado..."

Todos estos hechos se transcriben de la obra del literato chileno don Manuel Bilbao, hechos que dibujan un Perú zarandeado por caudillos de baja estofa, individuos pavoneados, mozos de cuadra creyéndose emperadores, déspotas alucinados héroes republicanos.

La tempestad anárquica ensombrecía los cielos peruanos, pero una ráfaga de aire puro artillada de los relámpagos del carisma y juventud, embestiría aquella en la hora que había llegado para Felipe Santiago, de ser para lo que había nacido ser.

(CONTINUARÁ)

(Fuente: "Historia del General Salaverry". Manuel Bilbao. 1853)

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