UNA RÁFAGA LLAMADA FELIPE SANTIAGO (III)



(Imagen: LDocumento oficial con la firma del presidente del Perú, general don Agustín Gamarra Messía. 1829. Mercadolibre.com.pe)



Por Pedro José Cama

"El 25 de febrero de 1829, el general argentino don José María Plaza, sirviendo en las fuerzas peruanas, marchó sobre la ciudad ecuatoriana de Girón (Azuay) con la vanguardia y e 26 se reunió el resto del ejército en ese pueblo...

En esa misma tarde, el general Plaza continuó su marcha con la división de su mando sobre el Portete (de Tarqui, 12 kms al Norte de Girón), en donde llegó sin contratiempo alguno, quedando para marchar el resto del ejército...

"El Portete de Tarqui es una alta colina que defienden por su flanco derecho breñas escarpadas del mas difícil acceso, y por el izquierdo un cerro cubierto de chaparrales (arbustos enanos y espinosos) y de espeso bosque, que lo hace impenetrable: por él pasa una estrecha senda que conduce a Girón...

"Al frente de la colina principal corre un riachuelo pedregoso cuya elevada y áspera barranca solo puede atravesarse desfilando de uno en uno..", describía minucioso el biógrafo de nuestro protagonista, el literato chileno, don Manuel Bilbao.

"Llegado que hubo Plaza a esta posición, colocó la Compañía de Cazadores del Nº2; Batallón Callao en una altura, 2 cuadras ala izquierda del río poniendo avanzadas al frente e izquierda.

"El Batallón Ayacucho formado en masa tomó la derecha del Portete y el Callao en la misma forma se situó al frente de la quebrada...

"Sabedor Sucre de las posiciones que habían tomado los enemigos, regresó en la noche del 26 sobre Tarqui, con 3 batallones de vanguardia haciendo marchar adelante el escuadrón Cedeño, con un destacamento de infantes escogidos.

"El plan era dar una sorpresa...

"El resto de las fuerzas colombianas tuvieron orden de marchar tras de la vanguardia.

"El escuadrón Cedeño con los infantes que traía, cayeron a eso de las 4:30 am sobre la 2ª Compañía del Batallón Callao, a la que deshicieron con prontitud.

"Sucre al oir el fuego de la fusilería, envió en protección al batallón Rifles, el cual entró en desorden al combate por lo oscuro que aún era, envolviendo en sus primeros tiros al escuadrón colombiano.

"El general Plaza mandó entonces tender una compañía del Callao al frente del río otra a su izquierda sobre una prominencia que dominaba al Portete; la derecha fue cubierta por los Cazadores del 2º de Ayacucho y otra compañía del batallón se situó un poco mas abajo.

"Trabado así el combate, Sucre lo formalizó más, haciendo entrar en lucha al batallón Yagüachi, dividiéndolo en 2 partes, y atacando por los flancos a los peruanos.

"El empuje de estas fuerzas arrolló la compañía del 2º de Ayacucho, la cual fue sustituida por la de Granaderos del mismo cuerpo que entró cargando a la bayoneta...

"En este estado se encontraba la acción, cuando llegó el general don Agustín Gamarra...

"Trató de cubrir la izquierda con una carga a la bayoneta que ordenó a 2 compañías del Callao; pero los colombianos la rechazaron y siguieron adelante.

"La tropa de este costado quedaba deshecha en una valerosa defensa, donde le mataron 2 caballos a Gamarra...

"Cuando La Mar apareció sobre la colina con una columna de Cazadores (al mando de Felipe Santiago) y el resto; del ejército que le seguía, a presencia de este peligro, Sucre se sintió detenido en su primer avance y desconfiando, de sus cortas fuerzas, hizo apresurar el paso a la 2ª división que estaba próxima...

"Llegó esta muy a tiempo y entrando a la carga, en unión con la 1ª división, arrollaron cuanto encontraron, o poniendo en derrota las fuerzas peruanas que hacían esfuerzos por entrar de lleno en la batalla; pues la mala disposición de La Mar, hizo que se encontrasen fraccionadas sin poder batirse la mayor parte de ellas...

"La Mar, al frente de la Columna de Cazadores, ordena retirada sobre Girón para reorganizar sus fuerzas y contener el progreso de Sucre.

"Mas este general, en vez de volver a una nueva lucha, ofreció a La Mar una capitulación que fue aceptada al día siguiente en el pueblo de Girón...".

Felipe Santiago se había estrenado como defensor de la República del Perú frente a una invasión extranjera, pero debido a la ineptitud de La Mar se convirtió en derrota lo que con mayor, previsión y estrategia hubiera logrado, quizás, que Guayaquil fuera hoy uno de los principales puertos del Norte peruano.

Pero también fue testigo de aquel general cusqueño, a quien derribaron 2 caballos, se levantaba del suelo y pedía otro para continuar la lucha. Gamarra entusiasmó como nunca lo que ya tenía hucanada: su personalidad y vocación militar.

Pero, los colombianos convocaron a La Mar a un diálogo en Girón.

"En dicho tratado se incluyeron como artículos preliminares, las proposiciones que antes había hecho Sucre en Saraguro (Loja), donde demandaron remplazar sus bajas en la Guerra de la Independencia con milicia europea y el retiro de tropas se replegasen, las colombianas casi 400 kms más allá del río Napo y las peruanas, más de 600 kms hasta el río Santa (Chimbote, Áncash), de la zona en conflicto, las mantuvo, conviniéndose además en que el Perú entregaría a Colombia la corbeta Pichincha y la cantidad de 150 mil pesos para pagar las deudas contraídas por su ejército y armada, así como la devolución de la ciudad de Guayaquil con sus utensilios de guerra en el término de 20 dias...

"La Mar se retiró a Piura en donde formó su cuartel general, dejando en Guayaquil una división...

"Pasó el plazo estipulado para la entrega de este pueblo y La Mar se negó al cumplimiento del tratado, alegando razones que demostraban el deseo de continuar la guerra para anular el convenio que parecía deshonroso al Perú.

"Se mandó reunir las tropas situadas de guarnición en los departamentos de la República; acoplar pertrechos, reclutar etc.; todo anunciaba la continuación de la guerra con Colombia, cuando un accidente imprevisto vino a cambiar la faz de los negocios...

"El general Gamarra se sublevó contra La Mar en Piura el 7 de junio de 1829, haciéndole preso por sorpresa y remitiéndolo en el acto a Centroamérica...

"Este proceder se escudaba en las siguientes razones, que aparecen de las proclamas del 8 de junio:

"'Malicioso retardo de la instalación del Congreso, que debió haberse reunido, según la Constitución, el 29 de julio de 1828: querer La Mar perpetuarse en la administración, siendo nacido en Guayaquil cuando la Constitución exigía ser peruano de nacimiento para ser presidente; división fomentada entre el ejército del Sur y del Norte, y entre otros de menor valor, el haberse desechado las paces pedidas por el adversario, ostentando un cruel deseo de derramar sangre americana sin querer dar lugar a estipulación alguna'...

"Cuando Gamarra daba este paso, ya el general Antonio Gutiérrez de la Fuente habia dado otro de no menos importancia...

"Se encontraba este general al mando de la 3ª división, acampado en La Magdalena (Pueblo Libre, Lima), cuando a petición de los oficiales de su tropa se declaró jefe supremo del Estado el 4 de junio de 1829, haciendo renunciar al vice-presidente don Manuel José de Salazar y Baquíjano...

La Mar y Cortázar murió en el exilio, en octubre de 1830 en la ciudad de Cartago (Costa Rica), a los 54 años de edad, tan pobre de carácter que se dejó matar por la melancolía.

Gamarra procedió con astucia a negociar con Sucre y Bolívar, haciéndoles comprometer que a cambio de Guayaquil, la Gran Colombia rechazaba desde aquel momento, todo reclamo o ambición sobre el territorio de Tumbes, Jaén y Maynas.

Bolívar aceptó cercado por una guerra externa e interna, por lo que Gamarra consiguió no perder todo el Norte y Nororiente peruano, con una guerra imprudente a la que hubiera conducido La Mar al Perú.

En Lima, para variar en otra realidad, de mala gana "confirió el cargo de presidente provisorio de la República al general don Agustín Gamarra, y a Gutiérrez de la Fuente el de vicepresidente...

Concluidos los tratados de paz con Colombia en octubre de 1829, Gamarra asume el mando supremo el 25 de noviembre del mismo año...

Los días de paz para Felipe Santiago, que compartía un Perú sin guerras, bajo el orden y la ley.

"De estas ideas participaba la generalidad y Felipe Santiago, el genio activo, guerrero y ambicioso de gloria, sintió también ese impulso patrio de propender á la paz del Perú.

"Su imaginación se entregó al desahogo de las ideas que abrigaba. Escribió con cordura, hizo varias composiciones a la ligera, de las cuales es del caso reproducir una en que se encerraban las ideas de él; era la canción que se insertó en el diario "El Telégrafo" del 1832, cuya letra es como sigue:

"Vuestras armas valientes guerreros
En honor de la patria envainad,
Que no deben brillarlos aceros
Donde reina feliz libertad.

"Ya el Perú necesitad reposo:
Que Minerva y Astrea le dieran ,
Y que Marte con plácido gozo
Miles veces falaz le ofreciera.

"Tornad, pues, vuestra lanza en azada
Grandes surcos abrid a la tierra
Y esperad que esta madre olvidada
Os dará lo que no os da la guerra.

"El honor militar no es herir
Los derechos de un pueblo inocente
Que un ejército cría valiente
Porque sepa por ellos morir:

"El honor militar no prescribe
A la ley de un tirano ceder,
El honor militar solo pide
En el campo morir o vencer.

"La carrera de gloria que hicieron
Los valientes en otras regiones
Ellos mismos, también la perdieron
Por quererse erigir Napoleones:

"Libre América detesta tiranos,
Quiere leyes y Constituciones,
Militares que sean ciudadanos
Y héroes que sean Washingtones".

"Esta canción como otras muchas de Felipe Santiago, fueron puestas en música y tuvieron popularidad. La que reproducimos aunque pueda tener defectos, contiene ideas que revelan el pensamiento del hombre. Con este objeto la presentamos", aclara Bilbao en su obra publicada en 1854.

Las políticas, exilios y mano férrea de Gamarra, sumada al aprecio de Felipe Santiago por el ex presidente La Mar, terminaron por escribir un manifiesto contra el gobierno y solicitar su baja en febrero de 1831.

Gamarra no aceptó su solicitud y le nombró subprefecto de Tacna, ascendido a teniente coronel efectivo. En dicha ciudad, conoció a la dama arequipeña, doña Juana Pérez, con quien contrajo matrimonio en julio de 1832, siendo su padrino el mismísimo presidente del Perú, general don Agustín Gamarra.
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A pesar de ello, Felipe Santiago renunció hasta 2 veces a la subprefectura de Tacna, las cuales no les eran aceptadas, por lo que se "retiró á una hacienda inmediata del pueblo, dejando en su lugar al gobernador don José Rosa Ara.

"Allí permaneció hasta el mes de octubre de 1832 en que se vino a Lima con su esposa, a consecuencia de un decreto que mandaba amortizar los créditos del Estado contraídos por reformas militares, con la venta de bienes que pertenecían al Estado.

"Esta marcha precipitada y sin miramiento a la tenacidad de Gamarra para conservarle en Tacna, no fué bien mirada por la autoridad.

"El objeto de Salaverry era tomar lo que se le debía, que ascendía á cerca de 40 mil pesos y retirarse á la vida privada.

"Esta resolución tenía por fundamento la falta de un partido republicano.

"Temía empañar sus servicios alistándose en las banderas de los hombres que se presentaban para escalar el poder.

"Felipe Santiago, aun no podía hacer por sí lo que pensaba; era aun muy débil su prestigio...

"Pero el destino le impulsaba, le comprometía a seguir el rumbo de los sucesos para acelerar la época de su elevación.

"El decreto sobre amortización de créditos quedó sin cumplimiento y Felipe Santiago se vio en la necesidad de seguir en el servicio.

"A la 1 am del 15 de marzo de 1833, una partida de tropa escaló la casa habitación de Felipe Santiago, le tomó preso y le condujo a un calabozo en donde se le puso incomunicado.

"En la noche del 14, Felipe Santiago había dado a luz un escrito virulento, haciendo cargos a Gamarra...

"El escrito apareció con su firma. Desde ese momento, el público falló que Felipe Santiago sería perseguido.

"Esta profecía se cumplió al día siguiente.

"Presos los individuos, el diario oficialista, 'El Conciliador' dio parte de las causas que habían obligado a la autoridad a tomar tal medida.

"'El teniente coronel logró seducir lastimosamente algunos oficiales, asegurándoles que la revolución en Lima era infalible, como dirigida por personas de alta categoría; y que vista la inutilidad de la resistencia de la guarnición del Callao, les estaba mejor evitar una reacción, y agregarse al partido preponderante.

"'La Compañía de Cazadores del batallón Pichincha era la que pensaba arrastrar a cometer el crimen de prender y asesinar al Presidente'...

"La prisión de Felipe Santiago duró desde el 15 de marzo de 1833 hasta el 10 de julio del mismo año, en que salió confinado al departamento de Amazonas...

"Unos 26 días permaneció incomunicado y tan luego como fue trasladado a una carceleta, publicó un suplemento al diario 'El Telégrafo' vindicándose de la acusación que se le hacía.

"En ese manifiesto se encuentran golpes de imaginación, franqueza en el raciocinio y lógica en la exposición de los hechos.

"Después de haber recorrido y refutado uno a uno los cargos que se le hacían, concluye del modo siguiente:

" 'Por lo demás, cuanto se ha escrito en la Verdad está reducido a repetir las infundadas inculpaciones que se me han hecho aunque con otra dignidad y a cumplir el encargo de pedir al Gobierno energía y mas energía, entendiendo por energía la violación de las leyes, y fingiendo que esta clase de energía exigen de su Gobierno para la conservación de la tranquilidad pública y de la propiedad, los únicos derechos de los pueblos del Perú...

"'¡Iluso! lo que los pueblos del Perú exigen de su gobierno, es la observancia de las leyes; porque los pueblos del Perú, como todos los pueblos libres del Universo, prefieren ese cacareado desorden si lo permite la ley a ese tan decantado orden fuera de ella; porque no les da la gana el creer que fuera de la ley hay orden.

"' No quieren que las leyes callen, so pretexto de conservar la tranquilidad pública y la propiedad, persuadidos de que ésta ha sido la máxima favorita de cuantos han usurpado la soberanía de los pueblos.

"Una experiencia muy inmediata en fin, va ha acreditarles lo que los pueblos exigen...".

Felipe Santiago abandonaba, forzado, su rol de militar disciplinado y aguerrido, pues habían despertado al peor enemigo que cualquier gobierno hubiera evitado tener, quien agrupaba carisma, causa y esa tempestad que en otros era sólo personalidad.

(CONTINUARÁ)

(Fuente: "Historia del General Salaverry". Manuel Bilbao. 1853)


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