EL OTRO ROSTRO DE LOS HÉROES






Por Pedro José Cama


El que escribe ha podido encontrar una imagen inédita, que es la razón y motivo de esta crónica.

Remigio Elías nació el 10 de octubre de 1843 del amor de don Carlos Aguirre y doña María Candelaria Romero, en una Chiclayo que dejaba de ser un pequeño pueblo cuando el comercio convirtió al poblado en un nudo de comunicaciones, es decir, epicentro del ferrocarril de salida de los productos de las nacientes haciendas y de los viejos asientos mineros que seguían pariendo valiosos minerales. 

Chiclayo se eleva oficialmente a categoría de ciudad en abril de 1835 y capital de la provincia homónima. El comercio, el tren debía tener el último elemento indispensable: el naviero. 

En un Chiclayo en ebullición comercial y tráfico naval creció Remigio Elías y el mar se impregnó en su alma y vocación.

Terminado el colegio enrumba a Lima en 1854, ingresando al Liceo o colegio de instrucción que dirigían los hermanos trujillanos, don Trinidad Manuel y don Isidoro Mariano Pérez en la calle Mantas (1a cuadra del jirón Callao) y posteriormente al del arquitecto, ingeniero y pedagogo español don Jacobo López de Castilla en la calle Aumente (4a cuadra del jirón Conde de Superunda).

En 1858 ingresó a la Escuela Militar Naval de la calle Espíritu Santo (5a cuadra del jirón Callao), siendo destacado el 3 de agosto de 1860 con el grado de guardiamarina en la fragata de hélice "Amazonas", botada en 1851 y considerada todavía la 1a nave con un poder disuasorio contundente en la historia de la Armada Peruana.

Remigio Elías necesitó 4 años para ascender a alférez de fragata en 1864 pero 1 año para ser teniente 2º .

Fue tripulante de la novísima corbeta Unión (botada recién en diciembre de 1864), un madero de teca, forro de cobre y hierro de 74 metros de largo con 14 cañones Voruz de 162 mm en el que Remigio Elías libró su primer encuentro con la batalla y la historia en el Combate Naval de la isla de Abtao (Chiloé, Chile) donde las flotas aliadas peruano-chilenas vencieron a la escuadra española el 7 de febrero de 1866.

Tal fue la entrega, compromiso y efectividad del teniente 2º chiclayano que fue ascendido a teniente 1º y otorgado el título de "Benemérito de la Patria" a los 23 años de edad.

Y como joven obligatoriamente debía meterse en problemas, sumándose en junio de 1866 (poco después del Glorioso Combate del 2 de Mayo) a la protesta de los oficiales navales peruanos (entre ellos el capitán de navío don Miguel María Grau Seminario) a la imposición del presidente general Mariano Ignacio Prado de nombrar comandante general de la Marina de Guerra del Perú, al comodoro estadounidense John R. Tucker, marino confederado, derrotado, prisionero y dado de baja tras perder los sureños la Guerra Civil en EEUU en 1865.

Remigio Elías, aunque usted no lo crea, fue dado de baja y llevado a juicio por insubordinación, pero fue absuelto al igual que el resto de los oficiales que encabezaron aquella digna protesta.

En agosto de 1867 volvió al servicio, embarcándose en la fragata Apurímac, donde sirvió hasta enero de 1868.

En noviembre de 1868 viajó a los EEUU como miembro de la comisión naval para traer al Callao las nuevas naves de guerra para la flota peruana: Los monitores Catawba y Oneota, construidos por Alex Swift & Co. & Niles Works de Cincinnati (Ohio) en setiembre de 1862.

Pero tenían un problema. Fueron construidos para la pelear por la Unión en la guerra civil americana, pero nunca entraron en acción y así fueron dados de baja en abril de 1868.

Cuando la comisión peruana llegó a Nueva Orleans (Louisiana, EEUU) esperaba que los técnicos de la compañía les acompañaran, pero los ingenieros navales americanos dijeron que no arriesgarían la vida viajando en esas naves hasta el Callao. El Catawba y Oneota era navíos fluviales (para río) no de alta mar.

El gobierno peruano pagó 1 millón de pesos ($48 millones de hoy) por cada nave en octubre de 1867, permitiendo a la Alex Switf & Co.  desentenderse de reparaciones y transporte.

Remigio Elías como 2º comandante de la corbeta Unión, al mando de los capitanes de navío don Camilo Nicanor Carrillo Martínez y don Juan Guillermo Moore Ruiz, surcaron el Atlántico, atravesaron el letal Estrecho de Magallanes y remolcando 2 naves construidas para lidiar bajos fondos de río arribaron al Callao en junio de 1870, sin ningún problema ni contrariedad.

Hasta ese nivel llegaba el arrojo y profesionalismo de la oficialidad de la Armada Peruana y a ese nivel de mediocridad e incapacidad los gobiernos del Perú.

Remigio Elías volvió a retar el Estrecho de Magallanes como 2º comandante de la Unión con destino a Inglaterra para mejoramiento y reparación de esa corbeta. A su retorno le esperaba su ascenso a capitán de corbeta efectivo 1870.

Llegó entonces la resaca de la orgía fiscal del boom guanero que de 10 pesos el Estado se quedaba con 2 y 1 era malversado, de 1845 a 1872. Cuando asumió el mando don Manuel Pardo y Lavalle en setiembre de 1872, se encontró con un Estado en desfalco y sin un Sol que lo alumbre.

Pardo aplicó disciplina fiscal, recortes y se ganó mil enemigos. Una de las víctimas de la tijeretada presupuestal fue la Armada, por lo que elementos valiosos como Remigio Elías terminó como subdirector de la Escuela Naval, y en 1875 comandando la cañonera Chanchamayo, tripulada por los recién egresados de la Escuela de Grumetes.

La Chanchamayo naufrago frente a Falsa Punta Aguja (Sechura, Piura), Remigio Elías fue destituido y enjuiciado en 1876, donde asumió toda la responsabilidad y pidió no afectar las carreras de su tripulación. 

Remigio Elías fue por 2a vez dado de baja y sin perder tiempo consiguió trabajo en el negocio guanero, en una compañía transportadora de guano en Pabellón de Pica (en ese entonces Departamento peruano de Tarapacá).

La injusticia cobarde de los hombres, de aquellos que señalan e insultan, denigran y califican fácilmente, son los mismos que huyen callados en las horas de mayor peligro.

El 5 de abril de 1879, Chile declara la guerra al Perú.

Remigio Elías se reportó para el servicio, siendo destacado a la corbeta Unión, en la que participó en el combate de Chipana del 12 de abril de 1879, que fue el primer enfrentamiento naval de dicha guerra.

Siendo el monitor Huáscar el elemento indispensable de la flota peruana, tras el naufragio infortunado de la fragata Independencia, su comandante don Miguel Grau Seminario, solicita que Remigio Elías sea destacado a su mando.

En julio de 1879, el capitán de corbeta chiclayano saludaba al capitán de navío piurano, en el puente de mando del monitor Huáscar. Remigio Elías fue designado inmediatamente 2º comandante de la legendaria nave.

El 8 de octubre de 1879, el monitor Huáscar, tras mantener a raya a toda la flota chilena por 6 meses (una sola nave contra 9 navíos más modernos y mejor artillados la mayoría), fue emboscado frente a las costas de Punta Angamos (Antofagasta) por toda la 1a división naval enemiga, a las 9 am.

Estando el Huáscar a 1 km de distancia del blindado chileno Cochrane, iza el Pabellón Nacional, señal que daría batalla. Grau ordena abrir fuego a las 9:40 am. El Cochrane no contesta. A los 500 metros, el blindado enemigo es remecido una hilera de disparos de los 2 cañones rayados de avancarga de 254 mm de la torre giratoria del Huáscar.

Con balas de mayor poder, el Cochrane hubiera estado a merced de un espolonazo del Huáscar, pero del remezón no se pasó.

El blindado chileno respondió a 200 metros pegando al Huáscar y dañando su sistema de gobierno, debiendo improvisarse su control con sogas.

Segundos antes de la segunda ronda de cañonazos enemigos, Remigio Elías observa dentro de la pequeña torreta de mando con delgadas planchas de hierro, al comandante Grau alejarse del visor y dar la mano a su teniente 1º don Diego Ferré Sosa, lambayecano y norteño como los 3.

A las 10 am Grau y Ferré desaparecen de la vista de Remigio Elías y de la vida terrenal al ser desgajada 2/3 partes de la torre por un cañonazo del Cochrane.

Remigio Elías asume como comandante del Huáscar, justo cuando al Cochrane se le unía el otro blindado chileno Blanco Encalada.

El capitán de corbeta chiclayano,  audaz, burla a ambas naves enemigas quienes encuentran al Huáscar en medio de ellas y ser cañoneadas simultaneamente por el monitor peruano.

Las balas eran perdigones frente al casco de los blindados chilenos. La respuesta fue el vómito de sus 12 cañones, que horadaron hasta el último rincón del Huáscar, pero no arriaba su pabellón.

Los mandos chilenos ven sorprendidos a un Remigio Elías con una nave semidestruida, intentar espolonear al Blanco Encalada.

Fue entonces que el capitán de corbeta don Remigio Elías Aguirre Romero, con 36 años, escucha un fino silbido que sería lo último que oiría en su vida. Una bala de cañón Palliser terminar de dejar sin torre de mando al Huáscar alrededor de las 10:45 am.

El teniente 1º don José Melitón Rodríguez observa los restos de su comandante y asume su puesto minutos después en la torre de coles o giratoria de 2 cañones.

El 28 de mayo de 1880 se condecoró a los mártires del monitor Huáscar, entre ellos al comandante don Remigio Elías Aguirre Romero, con la "Cruz de Acero de la Legión del Mérito".

Sus restos reposan en la Cripta de los Héroes del Cementerio Presbítero Matías Maestro de Lima, al lado del Almirante Grau y el Coronel Bolognesi.

(Imagen: Fotografía inédita del capitán de corbeta don Remigio Elías Aguirre Romero de cuerpo entero y de uniforme. Estudio Richardson. "Héroes Navales Guerra con Chile. Marinos peruanos". Museo Naval del Perú. 1865. Patrimoniodocumentalnaval.mil.pe)

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