EL ESPÍRITU OLVIDADO






Por Pedro José Cama


El año 1573, el marino griego  don Miguel de Acosta, fundó en una calle de aquel poblado que vendría a convertirse en una megalópolis de 10 millones de personas 447 años despues, un Hospital bajo la advocaciòn del Espíritu Santo para atender a exclusivamente a sus pares de cubiertas, velámenes  y carne seca, con capacidad para 109 camas.

El curtido navegante tuvo para ello  que comprar una terrenos que formaban parte de una huerta en la que, según el sacerdote jesuita don Bernabé Cobo y Peralta, nacieron las primeras rosas que se vieron en el Perú.

En parte de esta misma huerta estuvo la casa donde nació la señorita Isabel Flores de Oliva en 1586 (que se convertiría en la 1a santa de América, Santa Rosa de Lima, proclamada excelsa patrona de Lima, del Perú (en 1669), del Nuevo Mundo y las Filipinas (en 1670).​

Desgraciadamente. se vino abajo el nosocomio a pesar de los buenos auspicios por el terremoto de octubre de 1609, cuando Santa Rosa realizó su último milagro de aplacar con su fe la furia natural de la Tierra, pero no pudo evitar la muerte de 200 personas y 500 casas desplomadas. Se presume que el sismo llegó a los 7.5º, lo que no fue nada comparado el apocalíptico de octubre de 1746 el cual, afirman, rompió la barrera de los 8.8º.

Volviendo al espíritu de esta crónica, fue  don Juan de Garay y Otáñez, marqués de Villarrubia de Langre quien con su bolsillo reconstruyó el hospital para marinos, para luego convertirse a finales de los 1700s en  local de la Escuela de Maternidad gracias al ímpetu y ganas de la francesa doña Paulina Benita Cadeau de Fessel, graduada con honores en 1818 en la

Universidad de París en “Teoría y práctica de Partos”;  posteriormente acogió a la  1a Escuela de Educandas (pedagogas) de Lima, en 1846  y temporalmente al Colegio de los Sagrados Corazones hasta que se culminó su local central en la Plazuela de la Recoleta (hoy Plaza Francia). ,

Bajo el gobierno del mariscal don Ramón Castilla Marchese, éste dio forma lo que era un verdadero zafarrancho de ordenanzas, doctrinas, reglas y hasta los mínimos reglamentos de uso del uniforme militar, en mínimo conjunto de reglas coherentes que si bien no fue perfecto, significó al parto de nuestras Fuerzas Armadas de hoy aquel año de 1850.

El mariscal crea  el 7 de enero de 1850, el Instituto Militar Naval sobre la base de las Escuelas Naval y Militar ya existentes pero no hechos institución, no hechos realidad.

El reglamento correspondiente con 31 artículos en 9 capítulos establecía la existencia de 2 compañías de alumnos, la de cadetes y la de guardiamarinas.

Ambas compañías tenían asignados 3 oficiales para efectos de control, auxiliados en tales funciones por los alumnos brigadier, sub-brigadieres, inspectores y subinspectores.

Todos ellos tendrían como local el viejo hospital del griego don Miguel de Acosta: el Hospital del Espíritu Santo. Luego los mandos navales consideraron necesario separar la instrucción del Ejército del de la Armada, abismalmente diferente.

Por ello el Instituto Naval inició sus labores en el local del Hospital de San Juan de Dios en Bellavista (Callao), pero imposible que unas nacientes FFAA  fluyan por diferente pues restaba coherencia e institucionalidad en su génesis.

Es así que Castilla ordena que en 1851 el Instituto sea trasladado a Lima de nuevo, siendo ubicado en el convento de Guadalupe (donde hoy se levanta el Palacio de Justicia). y para abril de 1851 ya estaban de regreso en la calle Espíritu Santo (el hospital terminó bautizando la calle) y fue allí donde se graduó ese mismo año como guardiamarina,  don Juan Lizandro Montero Flores; al año siguiente, don Aurelio García y García; en 1854, don Miguel María Grau Seminario;  don Carlos Ferreyros y Senra en 1860; don Manuel Melitón Carvajal Ambulodegui en 1863 y don José Melitón Rodríguez Pérez en 1869.

Puros ases en el poker de la Historia y la dignidad nacional en lo más negro de sus momentos.

Del Instituto Militar Naval de la calle Espíritu Santo egresaron también los hijos del Titán del Morro, coronel don Francisco Bolognesi. Egresó como alférez de Artillería, don Enrique Bolognesi Medrano en 1878 y su hermano menor, Augusto. quien estudiaba en el instituto cuando estalló la Guerra con Chile y con el apremio de salvar a la Patria cursó en menor tiempo su preparación académica y se graduó de alférez de Infantería en 1880.

Cuando las hordas chilenas se abalanzaban contra Lima en enero de 1881, el capitán de Artillería don Enrique Bolognesi, cañoneó su pieza hasta que su reducto en Miraflores, se colmó de balas y bayonetazos enemigos. Dos tajos en el cuello y la pierna y ya yacente en un lago de su propia sangre, hicieron creerlo muerto para el enemigo, pero sus familiares lo recogieron aún vivo...

Horas antes, en las dunas de San Juan, el teniente de Infantería, don Augusto Bolognesi Medrano no se movió de su puesto ante las jauría enemiga cargada de exterminio...Con sus escasos 17 años se mantuvo en pie primero al recibir en el pecho 3 impactos de bala de ametralladora; un balazo en el brazo; 2 tiros de rifle pero cuando la esquirla de una granada le destroza una tibia, recién se desplomó. Un niño de 17 años, recién se desplomó.

Ambos hermanos se reconocieron en el atropello de hermanas y madre, familiares, que al empezar el ingreso de los chilenos su ingreso a Lima prefirieron mudarlos e intentar salvarles la vida en la misma calle Espíritu Santo, hogar de su tío, don Mariano Bolognesi Cervantes...

Era la noche del 16 de enero de 1881, y ambos hijos del Titán del Morro desvanecidos por el dolor, explicaban el rostro de impotencia del médico... Los sollozos se mezclaban con los resonar de botas invasoras y el ingreso del párroco de la Iglesia de San Sebastián vecina a la casa de don Mariano.

El sacerdote confesó a los dos muchachos, recibieron el Santo Viático y la Extremaunción.

El  capitán de Artillería don Enrique Bolognesi Medrano dejó este mundo el 23 de enero de 1881. Su pequeño hermano teniente de Infantería don Augusto Bolognesi Medrano, le sobrevivió 4 días, muriendo por la Patria el 27 de enero de 1881.

Todo lo contado ocurrió en una sola calle, la calle Espíritu Santo (hoy 5a cuadra del jirón Callao) que todos caminan con la peor indiferencia.

(Fuentes: "Las Viejas Calles de Lima". Juan Bromley. 1961;  "Escuela Naval del Perú -Historia Ilustrada". Teniente 1º AP Jorge Ortiz Sotelo. 1981; "Hospital del Espíritu Santo. 1573-1889". Arq. Guillermo Turza. Diresacusco.gob.pe y "De la comadrona a la obstetriz. Nacimiento y apogeo de la profesión de partera titulada en el Perú del Siglo XIX". Lissell Quiroz. 2012. Scielo.isciii.es).

(Fotografía: Local del Hospital del Espíritu Santo cuando acogía  a la Escuela de Ingeniería. 1890. Directorio de Museos de Lima y Callao. Fernando Ayllón Dulanto. 2012).

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