EL IMPERIO DE AGUSTÍN 3
Por Pedro José Cama
“Racionalmente, se entenderán Bolivia y el Perú y formaremos del todo la Nación Peruana, no la boliviana…El Perú nunca ha sido de Bolivia…Bolivia siempre ha sido del Perú…El Perú no necesita de nadie para existir y Bolivia sí…”, rezaba una misiva de Agustín a un prefecto de Puno el año 1829…
Según Jorge Basadre, Agustín tenía ideas “imperialistas” para el Perú y por ello, uno de sus objetivos como estadista y militar era la anexión de Bolivia…
La Patria quedó al garete, como previó Agustín, con la presidencia del general Luis José de Orbegoso pues a pesar que Lima le devolvió el poder tras disolver un cuartelazo contra él a balazo limpio, éste prefirió abandonar la Capital y dejarla a merced del impetuoso y joven general don Felipe Santiago Salaverry del Solar, quien en enero de 1835 toma Palacio y se autodeclara presidente del Perú (algo fácil en esos días si tenías mando de tropa y suficiente munición)…
El Perú se convirtió en una rifa de caudillos, pero solo uno tenía una idea clara de país. Agustín empieza entonces una serie de enroques y posibles alianzas para volver a tomar las riendas de aquel desmadre, y poner orden en la república antes que se autodestruyera…
Agustín, para 1835, estaba exiliado en Bolivia, así que se reúne con su presidente y némesis personal, el mariscal don Andrés de Santa Cruz y Calahumana, y acuerdan oralmente fundar una sola república entre el Perú y Bolivia, dividida en 3 Estados: del Norte, del Centro y del Sur, pero bajo el nombre de República del Perú y con el Pabellón Peruano como bandera nacional…
Mas ambos, ya viejos zorros, buscaban utilizar al otro para sus fines…El objetivo de Agustín era lograr la anexión de Bolivia disfrazándola de una especie de confederación en el papel, pero no en la realidad…Santa Cruz lo mismo, pero como un paso previo para el dominio boliviano del Perú…
Pero en junio de 1835, un angustiado Orbegoso pone en bandeja e incondicionalmente a Santa Cruz, el país entero estando ya Agustín en el Perú congregando un ejército para ir a Lima, cometiendo el error de no esperar un acuerdo firmado con el presidente boliviano…
Quedó entonces Agustín atenazado entre Orbegoso, Salaverry y Santa Cruz…es entonces que escribe al segundo para una alianza de última hora contra el enemigo extranjero e invasor…y estuvo por conseguirla pero Salaverry es informado de los tratos de Agustín con Santa Cruz y rompe cualquier trato con su compatriota…
Agustín no había logrado congregar sino milicias mal armadas, pero aún así lejos de rehuir el enfrentamiento u optar por el exilio, como hubieran hecho otros caudillejos criollos, tomó posiciones cerca a la laguna de Yanacocha (Urubamba, Cusco) para esperar a las tropas invasoras de Santa Cruz, es decir, a un ejército extranjero entrenado, afiatado y bien artillado…
El 13 de agosto de 1835, Santa Cruz se encontró a Agustín flanqueado de banderas negras y listo para pelear…la batalla duró 2 horas y 15 minutos y ex presidente del Perú salvó el cuello de milagro, logrando llegar a Lima donde Salaverry le desterró a Chile en octubre de ese mismo año…Pocos meses después, el joven e impetuoso general limeño, acabaría fusilado en la Plaza de Armas de Arequipa, por orden de Santa Cruz, en febrero de 1836…
La Confederación de Santa Cruz se haría realidad y el Perú terminó seccionado en 3 Estados bajo la dictadura de un presidente extranjero y una bandera nueva y extraña en agosto de 1836…
Agustín entonces, desde Chile, se comprometió a recuperar el país de aquel destino funesto, de aquella aberración política y geográfica que había creado Santa Cruz gracias al servilismo y negligencia de Orbegoso, como a la irreflexión e inmadurez de Salaverry…
Con un gran despliegue de diplomacia, convencimiento y pactos políticos, Agustín consigue que el gobierno de Chile financie una Expedición “Restauradora”, la cual desembarcó en Ancón, el 7 de agosto de 1838.
Agustín comandaba un batallón compuesto de emigrados peruanos y comandó la victoria sobre las tropas de Orbegoso en Portada de Guía (Lima), asumiendo el mando como Presidente provisional del Perú, en sesión de Cabildo Abierto del 25 de agosto de 1838.
Pero en noviembre de 1838, Santa Cruz, quien retornaba de derrotar a los argentinos en Iruya (Salta, Argentina), retoma una Lima ya abandonada por Agustín quien cauto se había replegado a Huaraz (Áncash), donde como director de operaciones reorganiza y aprovisiona un nuevo ejército, ante la mirada impotente del decorativo general chileno don Manuel Bulnes Prieto…
Santa Cruz había cometido el peor error de su vida al no perseguir a Agustín inmediatamente, sino esperar hasta que fue demasiado tarde…
El 5 de enero de 1839, Santa Cruz sufre su primer revés en el puente sobre el río Buin (Carhuaz, Áncash) y el último en Santo Domingo de Yungay, el 20 de enero…
El ejército confederado contaba con un total de entre 4 y 6 mil soldados (sólo 1,521 de ellos eran bolivianos), mientras que el ejército restaurador contaba aproximadamente con 5,3 mil soldados (4 mil chilenos y 1,022 peruanos de los batallones Huaylas y Cazadores del Perú).
A pesar de la mayor presencia chilena entre los restauradores, el despliegue de las tropas fue comandado principalmente por Agustín…quien en la quebrada del río Santa es embestido por la caballería de Santa Cruz, haciéndolo tambalear hasta casi el repliegue, pero resiste lo suficiente hasta que el batallón chileno “Santiago” y medio del “Huaylas”, al mando del general Ramón Castilla, hagan retroceder a los confederados…
El contraataque restaurador fue terrible…vencieron los parapetos de los confederados en el cerro Pan de Azúcar, a bayoneta limpia, matando a 2 generales y a 1,400 enemigos…fue tal la furia que en Mancos (5 kms al sur de Yungay) todavía podía hallarse casi 300 cadáveres de confederados lanceados por la carga restauradora, la cual dejó en el campo a 1,500 de los suyos aquel 20 de enero de 1839…
Gamarra retornó triunfalmente a Lima el 24 de febrero de 1839…
Fue confirmado como Presidente provisional por segunda vez en su vida y aunque tenía ya 54 años, tenía todavía la misma idea de Patria…
(Imagen: Acuarela de la toma del cerro Pan de Azúcar en la Batalla de Yungay. Charles C. Wood Taylor. 1839. Museo Nacional Benjamín Vicuña Mackenna de Chile).



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