EL TESLA PERUANO
Por Pedro José Cama
Olvidado o de breve referencia, el Perú albergó en su seno a un genio inigualable,aquellos que nacen uno o dos cada siglo...pero nuestro país lo dejó pasar, palurdo, ensimismado en vitorear delincuentes y enseñorear a genocidas.
Era el 24 de junio de 1838 y un coronel español y una dama peruana celebraba el nacimiento de su primogénito, bajo el Sol siempre ardiente del cielo norteño, cayendo sobre el valle de la Magdalena de Eten, en ese entonces, perteneciente al departamento de La Libertad (hoy Lambayeque).
Pedro, no cumplía 12 años y los que le trajeron al mundo lo dejaron, sin quererlo, solo y huérfano, en desventaja, listo para estrellarse en la dura piedra de la cruel realidad de las calles.
Pero sabe Dios cómo, Pedro llegó a la ciudad de Chiclayo a los 14 años de edad, con una guitarrita o vihuela armónica (que él mismo adaptó y tocaba a la perfección).
Consiguió un empleo de ayudante con un relojero, y su instrumento musical le permitió el cachuelo de enseñar música (que desde muy pequeño había aprendido).
Cuando el dolor muerde y la necesidad aprieta, cuando sólo tienes 16 años, debes asirte de la roca más firme que tengas en aquel oceáno angustioso del no saber si comerás mañana, y en el Perú de 1855, esa roca era o la Iglesia o el Ejército...Pedro escogió la segunda.
Tomó un barco para el Callao y en Lima se enroló.
Su corrección, valor y pericia, le hacen alférez al poco tiempo y al año, capitán, ayudante de la prefectura de Amazonas bajo el mando del general Francisco Alvarado.
Cuando vio la posibilidad de integrar una expedición con la tarea de explorar el río Marañón (Loreto), la integró sin pensarlo dos veces, siempre con su vihuela armónica en el hombro.
Iban surcando el Marañón y Pedro reporta a sus superiores de la existencia de yacimientos tanto de mármol como de pizarra; trazó un mapa del río y descubrió uno de sus tributarios, el Cahuapanas.
Y la expedición le debió la vida, porque los nativos aguarunas, defendiendo su territorio, los iban a despachar a mejor vida si es que la vihuela armónica del chiquillo de Eten no les convenciera que aquellos hombres uniformados iban en son de paz.
Nadie se explicaba cómo Pedro no necesitaba muchas señas para aprender Cartografía, Música, Relojería, Mecánica...y hasta Medicina, ya que al llegar a Chachapoyas (Amazonas), vio que la viruela había diezmado a dicha población, e improvisó una vacuna que salvó decenas de vidas...y antes de irse, les fabricó, a los chachapoyanos, un réloj público para su iglesia.
En 1865, Pedro era ascendido a mayor graduado y al mes siguiente a efectivo, y con ese rango integró la 2ª. Compañía del Regimiento de Jefes y Oficiales del Ejército Peruano, en el Glorioso Combate del 2 de Mayo de 1866, contra la armada española, expulsando por 2ª vez al invasor europeo del Perú...
Tras expulsar a los españoles y retornar la paz al país, Pedro se sume en un proyecto ambicioso: construir un réloj monumental para Lima, el cual, en 1868, es respaldado por el gobierno que asciende a Pedro a teniente coronel y agregado del Estado Mayor General del Ejército, a fin que tenga todo el respaldo para terminar su obra.
Esa meteórica carrera generó envidia de los mediocres y miserables, quienes conspiran para que le retiren hasta a su ordenanza (ayudante) a quien apresan; le retienen sus sueldos y lo peor, le difaman ante el presidente del Perú de aquel momento, el coronel don José Balta Montero, limeño pero quien vivió la mayor parte de su vida en Chiclayo.
Y su obra, quizás, se hubiera quedado en los planos solamente, si es que un reportero del diario El Comercio no lo entrevista y en la edición del Decano un 10 de junio de 1867, una extensa crónica sobre Pedro aguijonea al Congreso para que le facilite los recursos a fin de culminar el réloj Monumental de Lima.
Un diputado, conmovido por el maltrato a un científico prometedor, solicita que el Estado le proteja y le envíe a Europa a perfeccionarse.
Pedro le escribe a dicho legislador, dándole las gracias, pero rechaza ser becado al Viejo Continente:
"Sólo quiero protección de mi obra, nada más...", pidió respetuosamente, en carta de julio de 1867.
Pedro terminó el Réloj Monumental el 1 de julio de 1872, en el marco de la 1ª Exposición Industrial de Lima, en el Parque creado exclusivamente para dicho evento, el Parque de la Exposición.
"Para llevar a cabo esta obra se necesitaba ser mucho más que un relojero. De lo que menos hay en esa maravilla es de réloj...
"Allí el creador a debido ser astrónomo, músico, constructor de instrumentos musicales. No se puede formar una idea sin estar delante de esa inimitable creación del genio de un solo hombre...", publicó el cronista de un diario limeño.
El Réloj Monumental de Lima tenía 11 metros de altura; 16 metros de ancho; 9 esferas y señalaba los días; los años; los meses; las 4 Estaciones; las fases de la Luna; izaba el Pabellón y tocaba el Himno Nacional.
Cada hora renovaba un cuadro de la Historia, pintados por el mismo Pedro, para evocar hechos saltantes del pasado del Perú y 2 centinelas presentaban armas al son de la Marcha de Banderas, cuando se izaba el sagrado Bicolor.
Dicha obra de arte, portento del ingenio humano, estuvo 10 años en el Parque de la Exposición de Lima, el epicentro social donde todo vecino de la Capital del Perú, tarde o temprano, iba o pasaba por ahí.
Terminado el Réloj Monumental, Pedro se sumergió en su otro proyecto...
En 1878 escribió la tesis: "Estudios Generales sobre la Navegación Aérea y Resolución de este importante Problema", donde estudiaba los globos aerostáticos y proyectaba un aparato llamado "Ornitóptero", que tendría la forma de un ave, pero funcionaría con un motor.
Pedro había construido una nave con todos los elementos básicos del avión de nuestros días, 25 años antes que los hermanos Wright volaran, por 1ª vez en la Historia, una aeronave, en Kitty Hawk (Carolina del Norte, EEUU) en 1903.
Llevó su proyecto al Congreso para obtener un financiamiento de 40 mil soles para su "Ornitóptero".
Se aprobó en la Cámara de Diputados pero se traspapeló en el Senado, en agosto de 1878, a pocos meses de iniciarse la Guerra con Chile.
Pedro regresó a su taller, en la esquina de las calles México y Sucre (Callao); donde ocurrió la mayor tragedia que podía pasarle a un país.
El 10 de abril de 1880, la escuadra chilena inició el bloqueo del Puerto del Callao con la finalidad de impedir que cargamentos de armas lleguen para el Ejército Peruano y Pedro, volcó todo su genio en salvar a su Patria.
Ideó la construcción de torpedos submarinos, explosivos sellados en hierro y con un mecanismo de relojería que los haría estallar en el momento preciso.
El 24 de abril, Pedro intentaba poner una carga a su primer torpedo y voló por los aires...todo voló por los aires: las esperanzas de una nación y la vida de uno de los peruanos más valiosos de su Historia a los 41 años de edad, dejando viuda a doña Haydeé Antonini y huérfana a su hija Zoila.
En 1881, los chilenos saquearon la Capital y se robaron el Réloj Monumental, pero Pedro ya le había retirado piezas fundamentales y jamás volvió a funcionar.
En 1909, los restos de Pedro fueron trasladados a la recientemente construida Cripta de los Héroes (en el Cementerio Museo Presbítero Matías Maestro, el más antiguo de Lima), donde reposan junto a los del Almirante don Miguel Grau y el Coronel don Francisco Bolognesi.
"Sólo espero poder concluir mi trabajo actual para que se me conozca de cerca y se me juzgue si el joven que pasó los mejores días de su vida en las solitarias márgenes de Eten, puede cumplir su palabra una vez comprometida...", escribía el entonces mayor del Ejército Peruano, don Pedro Ruiz Gallo al diputado por Jaén, don Juan Luna, el 3 de julio de 1867.
(Fuente: "Aspectos culturales del período 1863 a 1872" en "Historia de la República del Perú. 1822-1933". Jorge Basadre. 1983)
(Foto: Teniente coronel del Ejército Peruano, don Pedro Ruiz Gallo. Siglo XIX. Retrato familiar. Rafael Cáceres Benites. Geneanet.org)



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