MARIANO LORENZO (PARTE I)

Juan de Dios y Andrea se aproximaron al párroco de la Catedral de Arequipa, Matías Banda quien vertió el agua bendita sobre la frente del recién nacido, aquel 10 de agosto de 1790, llamándole frente a Dios y como le llamarán hasta el final de su vida, Mariano Lorenzo.

Mariano Lorenzo comenzó temprano a dar visos de salir de un molde que se rompió ni bien fue creado. Escribía y leía con sólo 3 años de edad.

Dominó el latín a los 8 y si no había profesor él daba el curso y antes de cumplir los 12 inglés y francés eran lenguas dominadas por Mariano Lorenzo.

Su paso por el colegio del Convento de San Francisco de Arequipa, no le permitió tener opciones sino la de ser cura.

Las estrecheces económicas de su padre obligó a don Juan de Dios gestionar la capellanía (institución medieval que permitía a los grandes señores donar en sus tierras la construcción de una capellanía donde rezasen 50 misas por su alma cuando muera) del pago de Guarango en el valle de Majes, para Mariano Lorenzo, aún niño.

Con ello aseguraba don Juan de Dios la educación y 4,000 pesos de renta para su hijo que pagaba la capellanía.

Sin embargo todo se fue al caño cuando retornó el antiguo capellán de Guarango quien aseguró dejó constancia de legar la capellanía a un sobrino suyo.

Don Juan se metió en un litigio que le arrebató 16 años de su vida, de 1796 a 1813.

Nunca pudo Mariano Lorenzo ser capellán de Guarango.

En 1807 Mariano Lorenzo ingresa al Seminario Conciliar de San Jerónimo, donde prácticamente nunca salió de su biblioteca, una de las más completas de Arequipa,en la que mientras aprendía Filosofía y Teología, traducía a Virgilio.

Mariano Lorenzo descollaba con una naturalidad, como el jugar es  para los niños y no fue extraño que le otorgaran una beca de gracia e incluso el dictado del curso de Gramática en 1810.

Tenía solamente 20 abriles.

Dos años después Mariano Lorenzo enseñaba Latinidad y Retórica; Física y Matemáticas además de Filosofía.

“Desde que mi razón tuvo ejercicio
procuraba adquirir sabiduría…

“Poseer, si dable es, todas las ciencias,
fue toda mi ambición y mi codicia”...

Componía Mariano Lorenzo, quien aparte de su cátedra, estudiaba Derecho, Historia, Idiomas, Bellas Artes y aún Artes Mecánicas.

Contaban en Arequipa un día desapareció el arquitecto encargado de la cúpula del templo de San Camilo y Mariano Lorenzo trazó y oriento al maestro albañil logrando terminar la obra.

Mariano Lorenzo era una promesa intelectual para la Iglesia.

Sin embargo, Mariano Lorenzo se iba inclinando demasiado hacia las Bellas Artes, y se dio tiempo para aprender música y a tocar vihuela y órgano con su maestro Francisco Tomás de Quiroz.

Se dice que adaptó una canción romántica a un miserere (canto litúrgico católico de todos los viernes, en que se pide piedad a Dios) cambiando a la dueña de los sufrimientos por el Todopoderoso.

“Ten mi Dios, mi bien, mi amor, misericordia de mí”...

Su inclinación fue patente cuando se une a la Sociedad Tertulia Literaria como secretario en 1813, junto a José María Corbacho y Benito Laso.

Entonces un aluvión sentimental lo sacó del camino hacia el sacerdocio cuando ya había recibido las órdenes menores.

CONTINUARÁ...

Fuente: “Historia y leyenda de Mariano Melgar (1790-1815)”.
Aurelio Miró Quesada. 1978.

Imagen: Grabado de Plaza Mayor y Catedral de Arequipa en 1a  mitad del Siglo XIX. Colección facticia de estampas de vistas de Hispanoamérica. A. Bertrano. Cavb.blogspot.com…

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