MARIANO LORENZO (III PARTE)
Mariano Lorenzo llegó a una Lima que respiraba complot, olía a conspiración y murmuraba revolución.
Era 1813 y una Constitución de Cádiz y la invasión napoleónica de España había dejado, un año antes, a la corona española humillada y al régimen absolutista en un tenso veremos.
El virrey José Fernando de Abascal y Sousa con el genio y mano más dura que una peña, tenía vigilados a todos los que hicieran o parecieran maquinar contra los intereses de la península, pues desde 1811 tropas independentistas de Buenos Aires irrumpieron en el Alto Perú (Bolivia) provocando batallas y muchas derrotas a las fuerzas realistas, por lo que Abascal no estaba para distraerse con un joven arequipeño proveniente de un Sur peruano a un tiro de piedra de emanciparse.
Mariano Lorenzo por ello, debió andar con los huesos en punta y evitar reuniones o algaradas políticas.
Permanece en el misterio si Mariano Lorenzo consiguió o no graduarse de abogado, pues documentos cruciales para corroborarlo se traspapelaron en el olvido y ausencia de historiadores que preservaran papeles tan importantes.
Indicios como el registro del proceso seguido en Lima en 1814 a el patriota Francisco de Paula Quirós, su señora esposa, Lucía Delgado, pidió las declaraciones como testigo, en nombre de Quirós, a Mariano Lorenzo, anteponiendo a su nombre el “Doctor Don”.
Pero ello deja coja cualquier aseveración sobre un Mariano Lorenzo, quien en una irredenta lucha por mantener el romance con María Santos, le escribió una “Carta a Silvia”...
“Allí en la tierra donde fui arrojado,
pude satisfacer mis ansias vivas,
y dejé la esperanza de llenarlas
por volver a mirarte…”.
El mismo Mariano Lorenzo da una pista sobre su frustrada graduación como abogado, desinteresado del mundo mientras Silvia no estuviera en él.
Las huellas de Mariano Lorenzo nos guían a su ya persistente vocación literaria, jugandosela al publicar en el semanario literario “El Investigador", defensor de la Constitución de Cádiz, que ponía a las colonias a igual nivel y representación de las provincias de España.
Sin firmarla publicó su fábula "El ruiseñor y el calesero", el 2 de octubre de 1813.
Mariano Lorenzo no soportaba el infierno de estar tan lejos de María Santos, y retornó a la Ciudad Blanca a inicios de 1814.
El desengaño, las puertas cerradas y la desolación total le esperaban en Arequipa, pero también la historia y su ascensión a los pedestales de lo trascendente y eterno del puro y sincero patriotismo.
(Fuente: “Viaje a Lima” en “Historia y Leyenda de Mariano Melgar”. Aurelio Miró Quesada. 1978).
(Imagen: Semanario El Investigador de Lima. Número de julio de 1813. “Linea de Tiempo de los Periódicos en la Historia del Perú”. Timetoast.com)
Mariano Lorenzo llegó a una Lima que respiraba complot, olía a conspiración y murmuraba revolución.
Era 1813 y una Constitución de Cádiz y la invasión napoleónica de España había dejado, un año antes, a la corona española humillada y al régimen absolutista en un tenso veremos.
El virrey José Fernando de Abascal y Sousa con el genio y mano más dura que una peña, tenía vigilados a todos los que hicieran o parecieran maquinar contra los intereses de la península, pues desde 1811 tropas independentistas de Buenos Aires irrumpieron en el Alto Perú (Bolivia) provocando batallas y muchas derrotas a las fuerzas realistas, por lo que Abascal no estaba para distraerse con un joven arequipeño proveniente de un Sur peruano a un tiro de piedra de emanciparse.
Mariano Lorenzo por ello, debió andar con los huesos en punta y evitar reuniones o algaradas políticas.
Permanece en el misterio si Mariano Lorenzo consiguió o no graduarse de abogado, pues documentos cruciales para corroborarlo se traspapelaron en el olvido y ausencia de historiadores que preservaran papeles tan importantes.
Indicios como el registro del proceso seguido en Lima en 1814 a el patriota Francisco de Paula Quirós, su señora esposa, Lucía Delgado, pidió las declaraciones como testigo, en nombre de Quirós, a Mariano Lorenzo, anteponiendo a su nombre el “Doctor Don”.
Pero ello deja coja cualquier aseveración sobre un Mariano Lorenzo, quien en una irredenta lucha por mantener el romance con María Santos, le escribió una “Carta a Silvia”...
“Allí en la tierra donde fui arrojado,
pude satisfacer mis ansias vivas,
y dejé la esperanza de llenarlas
por volver a mirarte…”.
El mismo Mariano Lorenzo da una pista sobre su frustrada graduación como abogado, desinteresado del mundo mientras Silvia no estuviera en él.
Las huellas de Mariano Lorenzo nos guían a su ya persistente vocación literaria, jugandosela al publicar en el semanario literario “El Investigador", defensor de la Constitución de Cádiz, que ponía a las colonias a igual nivel y representación de las provincias de España.
Sin firmarla publicó su fábula "El ruiseñor y el calesero", el 2 de octubre de 1813.
Mariano Lorenzo no soportaba el infierno de estar tan lejos de María Santos, y retornó a la Ciudad Blanca a inicios de 1814.
El desengaño, las puertas cerradas y la desolación total le esperaban en Arequipa, pero también la historia y su ascensión a los pedestales de lo trascendente y eterno del puro y sincero patriotismo.
(Fuente: “Viaje a Lima” en “Historia y Leyenda de Mariano Melgar”. Aurelio Miró Quesada. 1978).
(Imagen: Semanario El Investigador de Lima. Número de julio de 1813. “Linea de Tiempo de los Periódicos en la Historia del Perú”. Timetoast.com)



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